26 de abril 2012 - 00:00

Puja sorda entre los gremios del transporte

La disputa pública por el control de la CGT tiene un correlato subterráneo, de tironeos silenciosos, que pondrá en juego hasta el 12 de julio el habitual ejercicio del toma y daca en la interna sindical, y en su relación con el Gobierno. Uno de los ejes será el manejo de la poderosa Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), cuya jefatura se pondrá en juego el próximo 28 de mayo y que se constituyó en una prenda de cambio esencial en el entorno de Hugo Moyano. En tanto, el camionero dará hoy una muestra de poderío en un acto de recolectores que habrá al mediodía en el Parque Roca porteño.

La CATT, pago chico de los sindicatos del transporte, tiene como secretario general al taxista Omar Viviani, que se hizo del cargo hace cuatro años con la bendición de Moyano. Hasta ahora existía acuerdo no escrito para que Viviani continuara otro período al mando de la organización, pero sus últimos movimientos sinuosos acerca de la reelección del camionero en la CGT pusieron en duda esa posibilidad.

Cerca de Moyano dijeron que el taxista sólo podrá retener la jefatura a partir de un compromiso explícito de respaldar un nuevo mandato del camionero en la central obrera. Caso contrario, ya le hicieron saber que su puesto podría ser ocupado por el líder de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Jorge Pérez Tamayo.

Hasta el año pasado Viviani hacía las veces de canciller de Moyano y era su enlace con el Gobierno. La ruptura de puentes promovida por el Ejecutivo y confirmada por el camionero lo dejó sin margen de acción. Viviani mantuvo entonces su vínculo con funcionarios y comenzó a despegarse de Moyano. Al mismo tiempo, multiplicó sus contactos con los «gordos» de los grandes gremios de servicios y los «independientes», dos sectores que buscan bloquear la reelección del camionero.

Los aliados del jefe de la CGT hicieron saber su malestar por las actitudes de Viviani y le reclamaron definirse a favor del actual jefe. Para eludir una definición, el taxista viajó esta semana a Nueva York y apenas envió a un representante a la reunión del martes del Consejo Directivo de la central.

Mientras tanto, los gremios de la CATT iniciaron un proceso de radicalización de las protestas que, montadas sobre la indefinición en las paritarias del sector, permitirán catalizar el malestar gremial con el Gobierno. El primer paso en esa línea fue la convocatoria a un paro de los cuatro gremios ferroviarios para el 3 de mayo.

Pero el toma y daca también fue aplicado por el Ejecutivo. Como informó este diario la semana pasada, el ministro de Planificación, Julio De Vido, se movió en esa línea al intentar un acercamiento con el petrolero patagónico Guillermo Pereyra, que no prosperó una vez que el dirigente confirmó su respaldo a Moyano. Hizo lo propio el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, con el municipal Amadeo Genta, que tras coquetear con los «gordos» e «independientes» se vio obligado a declarar públicamente que aportará sus congresales a la causa del camionero.

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