Moscú prometió represalias severas y advirtió que la relación está en su peor momento. Teme por medidas contra el círculo cercano al presidente.
BROMA. “¿No estoy en la lista? ¡Qué vergüenza!”, ironizó Vladímir Putin.
Moscú y Washington - El Gobierno de Estados Unidos impondrá nuevas sanciones a Rusia "en un futuro próximo", adelantó ayer el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, luego de difundir una lista de empresarios y funcionarios rusos susceptibles de ser alcanzados por esa medidas, algo considerado como "un acto hostil" por el presidente Vladímir Putin.
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"En un futuro próximo, ustedes verán sanciones adicionales", expresó Mnuchin ante el Senado estadounidense. El funcionario agregó que eso podría ocurrir "en los próximos meses, tal vez en un mes, quiero ser muy cuidadoso al hacer este compromiso".
El Gobierno evitó el lunes adoptar nuevas medidas contra Rusia al abrigo de una ley aprobada por el Congreso a raíz de la alegada injerencia de Moscú en las elecciones de 2016, pero identificó a 201 funcionarios y empresarios rusos del círculo cercano de Putin que podrían ser sancionados, incluidos el primer ministro, Dimitri Medvédev, y los titulares de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov; y de Defensa, Serguéi Shoigu.
"Es, por supuesto, un acto hostil. Complica las relaciones ruso-estadounidenses y perjudica al conjunto de las relaciones internacionales", consideró ayer el mandatario ruso durante una conferencia de prensa con dirigentes de su mando de campaña para las elecciones presidenciales de marzo.
La lista de siete páginas también incluyó a jerarcas de los servicios de inteligencia y a dirigentes de empresas públicas como la petrolera Rosneft y el banco Sberbank.
Putin no se mostró sorprendido por el anuncio de Washington. "Estábamos listos para tomar medidas de represalia, bastante serias, que hubiesen reducido nuestras relaciones a cero. Sin embargo por ahora nos vamos abstener de tomar estas medidas", afirmó e ironizó sobre la ausencia de su nombre en la nómina: "¡Qué vergüenza!".
En tanto, en el Congreso aumentaba ayer la tensión entre republicanos y demócratas por la votación favorable a hacer público un memo confidencial que alega que el FBI espió la campaña electoral de Donald Trump, justo cuando el fiscal especial Robert Mueller analiza interrogar al mandatario por la colusión con Moscú durante los comicios de 2016.
Trump tiene cinco días para decidir si hace público el texto. Para los demócratas se trata de una forma de empantanar la investigación por el "Rusia-gate".
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