• Nuevo plan de acción para septiembre y salida de dos funcionarios puestos por los sindicalistas.
La marcha de la CGT dejó ayer dos consecuencias explosivas: la primera, interna, es la confirmación de una fractura entre el sector de Hugo Moyano, promotor de la medida y responsable de lanzar un nuevo plan de acción el mes próximo con un eventual paro nacional, y los "gordos" de los grandes gremios de servicios, con perfil negociador y renuentes a participar de otra huelga. La otra fue el desplazamiento de dos funcionarios ligados a los gremios que participaron de la protesta: el viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, relacionado con Luis Barrionuevo, y el superintendente de Salud, Luis Scervino, designado a pedido de José Luis Lingeri. Ambos serán reemplazados por hombres de confianza del ministro de Trabajo, Jorge Triaca. P. 10
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