- ámbito
- Edición Impresa
Quedó Trípoli bajo control rebelde; restaba aún capturar a Gadafi
La noticia de la entrada de las fuerzas rebeldes en Trípoli provocó manifestaciones espontáneas de júbilo en varias ciudades de Libia. La ola prodemocrática, que estuvo frenada durante seis meses en ese país, sigue vigente en el mundo árabe.
Voceros de los rebeldes indicaban al cierre de esta edición que era «cuestión de minutos» capturar al líder libio que mantuvo el control del país bajo un régimen despótico y extravagante durante 42 años. Sin embargo, el miembro del Consejo Nacional de Transición (CNT), Fathi Benjalifa, aceptó que el cuartel de Gadafi estaba fuertemente custodiado. Otros voceros indicaban que gadafistas huían de la capital y que también quedaban «varios focos de resistencia».
Mahmud Jibril, otro de los principales responsables del CNT, dijo: «Les advierto. Hay focos de resistencia localizados en Trípoli y en sus alrededores», y pidió a las tropas rebeldes que «no busquen venganza, no saqueen, respeten a los extranjeros y a los prisioneros».
Apresados
La eventual captura de Gadafi se sumaría a las de tres de sus hijos, Seid al Islam, Saadi y Mohamed, que se produjeron ayer. Este último se entregó después de que los rebeldes rodeasen su casa, según Benjalifa, en tanto que Abubakr Trabulsi, uno de los portavoces de la Alianza del 17 de febrero -fecha de inicio de la revuelta-, afirmó que los dos primeros habían sido apresados en una zona turística en el oeste de la ciudad.
El presidente del CNT, Mustafá Abdeljalil, aseguró desde Bengasi, cuna de la rebelión, que la seguridad de Seid al Islam estaba garantizada.
El tramo final de la ofensiva acelerada el sábado por la noche se denominó Operación Sirena y, según el régimen agonizante, causó 1.300 muertes, cifra que no pudo ser confirmada.
Mientras avanzaban los milicianos opositores, el portavoz del régimen, Musa Ibarhim, afirmó en una conferencia de prensa que «el régimen sigue siendo fuerte, y miles de voluntarios y soldados están listos para la batalla». Poco antes, Gadafi había afirmado que no se rendiría y que saldría «victorioso».
Pese a los tres llamamientos desesperados que lanzó Gadafi desde el sábado a los ciudadanos de Trípoli para que tomen las armas y salgan a las calles a defender su régimen, las expresiones de júbilo y la buena recepción de los rebeldes resultaron elocuentes.
Casi sin encontrar resistencia, los rebeldes se acercaron al centro de la capital luego de tomar el control de varios barrios, entre ellos Tajura, en el suburbio oriental de Trípoli.
No fueron los únicos en entrar en la capital, según otro portavoz de la rebelión, Abdulá Melitan, quien dijo que rebeldes libios llegaron por mar desde Misrata, a 200 kilómetros al este de Trípoli.
En su avance, los rebeldes llegados desde las montañas Nefusa, en el oeste, tomaron primero un cuartel situado en el kilómetro 27, incautándose de armas y municiones. Superado ese obstáculo, la ruta hacia Trípoli quedó allanada. A su vez, varias decenas de detenidos de la prisión de Maya fueron liberados.
Cierto es que la desorganización y la disparidad de intereses de los insurrectos hacen temer escenas de revanchismo, incluso contra el rais libio, que podrían tener lugar en las próximas horas. En una primera medida simbólica, voceros del CNT indicaron que la Plaza Verde, emblemática de la cosmovisión de Gadafi, sería rebautizada como De los Mártires.
Los corresponsales y enviados extranjeros, que estuvieron prácticamente confinados en un hotel durante meses, se pusieron los chalecos antibala y sus cascos, y sacaron sábanas blancas con la inscripción «TV» para evitar ser tomados por objetivo.
Predicción
En declaraciones que corrían el riesgo de transformarse en extemporáneas de un momento a otro, la Casa Blanca predijo ayer que «los días» de Gadafi como líder de Libia «están contados», y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, «exhortó» al coronel a «evitar a su pueblo nuevos sufrimientos inútiles renunciando sin demora a lo que le queda de poder»
Por otro lado, un buque maltés que debía evacuar a extranjeros desde Trípoli hacia Malta no pudo atracar en el puerto por los disparos, según la cancillería polaca. Por la noche, otro barco fletado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) tenía previsto zarpar de Bengasi con rumbo a Trípoli para evacuar a 300 extranjeros.
Agencias AFP, EFE, Reuters, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

