Ayer achacamos el malhumor a los dichos de la presidente de la Fed, y en particular a aquellos sobre tasas de interés negativas. Más allá de la coincidencia temporal entre éstos y el inicio de la merma, el error de "La vieja" fue sugerir que no aplicaría esta política, cuando nunca se debe descartar un instrumento, a riesgo de que esto se interprete como "atada de manos". Es así que ayer, en su segundo día ante el Congreso, giró 180º declarando que ahora lo estudian, lo que -curiosamente- coincidió con el inicio del piso a la caída yanqui. Sumemos que el Central sueco (de las pocas economías europeas que se suponía andaba bien) negativizó aún más sus tasas, los problemas del Deustche (por las tasas negativas y bonos "CoCo") y la baja del crudo (en lo peor 5%) y tenemos el caldo para lo sucedido, que hacia el cierre con rumores sobre un acuerdo en la OPEC, calmó un poco las aguas. Todo esto tuvo un correlato casi directo en lo nuestro. No sorprende así que en lo peor del día, cuando el Merval retrocedía el 4,2%, las petroleras le llevaran 1,69 puntos, los bancos 0,96 y las eléctricas 0,75. Al sonar la campana la cartera teórica reducía la merma al 2,96% o 11.010,89 puntos (la liquidez "pagó en la recuperación y el M.Ar cerró un 2,97% abajo), manteniendo el mismo orden (petroleras con -1,03 puntos, bancos -0,78, y eléctricas -0,61), con Petrobras como la "estrellada" (-5,31%) acompañada de Aluar (-4,49%) y Siderar (-4,41%), en tanto lo menos malo fue para Tenaris (única suba entre las líderes con +1,55%), Comercial del Plata (-0,63%) y el G.Galicia (-2,45%). Con un volumen total en Bolsa de $ 6.442 millones (el segundo más grande de la historia), 20 alzas, 8 papeles sin cambio y 54 bajas, lo operado en acciones orilló $ 213 millones (20% más que el miércoles y 27% que el promedio diario del año). Hubo susto, pero nada parecido al pánico, como algunos auguraban en la mañana.
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