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Racing se quedó con todo
Matías Martínez lucha con Iván Borghello. Racing se conformaba con el empate y terminó quedándose con todo.
Parecía un final sin goles, de esos que nos tiene acostumbrados el fútbol argentino, pero una escapada de Pablo Lugüercio cambió todo.
El delantero (que había ingresado por Bieler) desbordó a Cichero y mandó un centro preciso que Gabriel Hauche (uno de los más chiquititos) cabeceó al gol y dejó sin reacción a los rosarinos.
El segundo gol (logrado por el propio Lugüercio a los 3 minutos de adicional) fue una consecuencia del otro, porque Newells se desesperó y dejó espacios que Racing aprovechó para asegurar el triunfo.
El partido fue más luchado que jugado. Ni Mauro Formica por un lado, ni Giovanni Moreno por el otro pudieron adueñarse de la pelota y cada vez que la tenían estaban rodeados de camisetas rivales.
Racing intentó plantearlo de igual a igual en el primer tiempo, pero con el correr de los minutos se fue cerrando porque le empezó a gustar el empate.
Newells tuvo como mejor arma al paraguayo Estigarribia, quien por izquierda le creó muchos problemas a su connacional Marcos Cáceres y desde allí empezó a inquietar a un De Olivera que contestó siempre bien.
Ninguno de los dos tenía situaciones de gol, hasta que Hauche le dio a Racing un triunfo que lo posiciona en la sexta colocación en la tabla y que lo encamina a la clasificación para la Copa Libertadores de América.
Fue un triunfo impensado para Racing hasta los 44 minutos del complemento, pero Newells pagó cara ir a buscar la victoria y descuidarse defensivamente. Eso Racing, lo supo aprovechar y no lo perdonó


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