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Radicales festejan nuevo giro en campaña pampeana
Cristina de Kirchner, Juan Carlos Marino
Pero ayer, tras la confirmación de la pelea del peronista con Cristina de Kirchner y su renuncia a la candidatura, en el Comité Nacional ventilaron encuestas de hace 10 días en las que se dan a Verna con el 35% de intención de voto, seguido de Marino con el 29%. Con la noticia de ayer esa diferencia alentó una nueva carrera de la UCR en la provincia.
Si bien es nueva la renuncia, no lo es el razonamiento que aplicaron los radicales. Siempre supieron que la participación de Verna en la elección los alejaba de cualquier ilusión de ganar la provincia.
Maltratado
Ahora la situación cambió. Está claro que Cristina de Kirchner maltrató a Verna. En términos criollos, a la Presidente se le fue la mano con el «ninguneo» al que lo sometió minándole la lista e imponiéndole candidatos de La Cámpora.
Debería saber la Presidente, aunque más no sea por su convivencia en el Senado, que es peligroso dar ese trato a hombres como Verna. El pampeano tiene uno de los cerebros mas gélidos que se conozcan en el Senado. Su poder de manejar tiempos, silencios y demorar decisiones es notorio y hasta temido.
De ahí que los radicales se entusiasmen ahora con otro efecto colateral de la renuncia del pampeano: Verna no sólo emitió una señal hacia Cristina de Kirchner, también lo hizo hacia el peronismo rebelde. En ese tren sueña la UCR con un boicot de peronistas hacia sus propias listas que, en el caso de La Pampa, también podría derramar hacia el radicalismo.
En definitiva el mensaje de Verna al Gobierno fue simple y directo: no sólo la Casa Rosada está habilitada a hacer política.
Es la respuesta más violenta que se haya visto en este cierre de listas contra el absolutismo político que cultiva Cristina de Kirchner que, a estas horas, ya está superando al de su marido.
Réplicas
Esa respuesta del pampeano puede tener otras réplicas que la oposición espera con deleite. No se puede olvidar que Verna conformó junto a radicales y peronistas federales la mayoría de los 37 votos con que se desplazó al kirchnerismo del control de comisiones en el Senado.
Luego pasó a demostrarle simpatías y a prestarle servicios a la Casa Rosada. Pero de esa época Verna guardó la presidencia de la Comisión de Coparticipación.
Con mandato de senador hasta 2015, el pampeano tiene suficiente poder de daño desde allí como para complicarle al Gobierno la vida citando a provincias a discutir el reparto de fondos, durante toda la hipotética nueva presidencia de Cristina de Kirchner.


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