Rajoy empieza hoy a confesar el ajuste

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Madrid - Mariano Rajoy delineará hoy sus primeras reformas económicas y recortes de gastos mientras se prepara para asumir el poder en un país golpeado por la austeridad, el desempleo y la amenaza de la recesión.

Pero aunque la retórica será dura, no se esperan muchos detalles en su primer discurso de un mandato de cuatro años en el Congreso de los Diputados.

«El nuevo Gobierno empieza en una situación muy crítica, y ése es el mensaje a los españoles, que esto requiere sangre, sudor y lágrimas, pero que no desesperemos», dijo Ángel Laborda, economista de la Fundación de Cajas de Ahorros Funcas.

«Creo que ésa va a ser la línea maestra. Pero no creo que anuncien medidas concretas, porque no creo que las tengan», sostuvo.

Rajoy, que presume de ser predecible y es un moderado cauto, ha hecho pocas apariciones públicas desde que el Partido Popular arrasó en las elecciones generales de noviembre tras vencer a los socialistas. Y sus escasos discursos han estado plagados de advertencias sobre los tiempos duros que se avecinan.

Hoy intervendrá en un Congreso de los Diputados con mayoría absoluta del Partido Popular de centroderecha, la más amplia en 30 años.

El miércoles, Rajoy asumirá oficialmente el cargo de presidente del Gobierno reemplazando a José Luis Rodríguez Zapatero y por fin dará a conocer el nombre de sus ministros, uno de los secretos mejor guardados de la política y que según fuentes del PP sólo conoce él. El viernes, a dos días de la Navidad, tendrá lugar el primer Consejo de Ministros.

España, que tiene una economía el doble de grande que Grecia, Portugal e Irlanda juntas -los tres países rescatados por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea- ha estado bajo la presión de los mercados desde que comenzó la crisis de la deuda soberana.

Mientras, se producen manifestaciones pacíficas frecuentes en todo el país contra las diversas medidas de recorte del gasto público, pero muchos españoles están resignados a más sacrificios y esperan años de penurias económicas.

El 49 por ciento de los españoles entiende que aún son necesarios más sacrificios para afrontar la crisis económica, según una encuesta publicada ayer por el diario El País, mientras que el 94 por ciento ve lejos la ansiada recuperación.

Rajoy ya ha delineado las reformas básicas que cree necesarias: el mercado laboral, el sector financiero y las cuentas públicas. Su prioridad es equilibrar el presupuesto y se espera que explique cómo podrá el Gobierno cumplir con el objetivo de déficit para 2012, que es del 4,4 por ciento del Producto Bruto Interno, al que se ha comprometido.

España ha conseguido de momento reducir el déficit del 11,2 por ciento del PBI en 2009 a alrededor del 6,5 por ciento este año, pero aún debe ahorrar casi 30.000 millones de euros el año que viene para cumplir el objetivo, una cifra que es el doble de la aplicada en 2011.

El partido conservador se ha mostrado radicalmente contrario a subir los impuestos porque argumenta que ahogaría aún más un crecimiento ya mínimo, por lo que, al menos de momento, Rajoy se centrará en los recortes de gastos.

«En cuanto a la consolidación, la mayoría será por vía del gasto, y creo que veremos algunas medidas drásticas en cuanto a la seguridad social, los beneficios de desempleo, desde luego en educación y en sanidad en especial», dijo David Bach, analista político del instituto económico IE en Madrid.

La cifra exacta del déficit público no se conocerá hasta la primavera boreal, por lo que Rajoy podría evitar anunciar dónde caerá el hacha hasta entonces. España tiene la tasa de desempleo más elevada de la UE, con un 21,5 por ciento. Tiene un sistema laboral con dos tipos de contrato que garantiza la seguridad a los contratos permanentes, con uno de los costos por despido más elevados del mundo, mientras que los demás apenas tienen derechos.

Alrededor de una cuarta parte de la economía depende de un sector de la construcción, muy golpeado por la crisis, del turismo y de la agricultura, lo que supone millones de empleos de baja cualificación expuestos a mercados con mucha estacionalidad y empresarios necesitados de mucha flexibilidad.

Pero la reforma laboral esperará al menos hasta que los empleadores y los sindicatos agoten el plazo que les dio Rajoy de después del 6 de enero para llegar a un acuerdo.

Los bancos también tendrán que completar la reestructuración, y el PP ha dicho que quiere que reflejen el verdadero valor de sus activos inmobiliarios en sus balances.

Un alto funcionario del partido dijo que en los primeros meses de 2012 se adoptará una decisión, y que una de las opciones es crear un «banco malo» que asuma todos los activos problemáticos de las entidades financieras. El viernes, la agencia de calificación crediticia Fitch puso en observación a seis países de la eurozona, España entre ellos, por potenciales rebajas a corto plazo.

Agencia Reuters

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