- ámbito
- Edición Impresa
Raphael confirmó que sigue siendo aquel tras medio siglo
Raphael celebró sus 50 años con la música en el Luna Park, en un recital donde exhibió su aún portentosa vocalidad y su magnetismo.
Si siempre fue un personaje y utilizó su voz como un recurso para jugar, además de cantar, haciendo uso y abuso de su gestualidad para seducir a la platea -con amplia mayoría de mujeres de edad avanzada; eso tampoco cambia-, con el correr de los años todo eso ha sido llevado al paroxismo. Raphael arrancó su concierto frente a un Luna Park lleno con un tema que hace años no hubiera integrado ni de cerca su repertorio: «Cantares», con poesía de Antonio Machado y melodía de Joan Manuel Serrat.
Pero con el tiempo, sus veleidades monárquicas y su simpatía por el franquismo se han ido diluyendo, y hoy es posible que elija una canción de su antes archienemigo Serrat o que Joaquín Sabina le componga una canción como «50 años después» que también forma parte de su lista actual. Estos mismos años lo han transformado en uno de los referentes de la canción española. Y desde ese lugar repasó sus temas más populares -»Yo soy aquel», «Mi gran noche», «Digan lo que digan», «Cuando tu no estás», «Desde aquel día», «Cierro mis ojos», «La noche», «Que nadie sepa mi sufrir», «Yo sigo siendo aquel», «Escándalo», etc.-.
Pero también desde allí incluyó temas de diferentes lugares y estéticas, como «A mi manera», «Gracias a la vida», «Somos» del argentino Mario Clavel, «La fuerza del corazón» de Alejandro Sanz, o a hacer dúos, con archivos sonoros, con las fallecidas Rocío Durcal y Rocío Jurado.
Una voz que está en plenitud, que le permite darse el lujo de cantar sin amplificación en el final y también juguetear con sus clásicos «gallitos» sobreagudos, una orquesta con base pop con el agregado de vientos, dirigida por un pianista argentino, una escenografía sencilla con toques de modernidad en tres pantallas de última generación, y un público que no deja de ovacionarlo, completaron el cuadro como para que nadie se fuera insatisfecho del Luna Park. Raphael siempre sabe cómo seguir enamorando multitudes.


Dejá tu comentario