15 de febrero 2013 - 00:00

Ratzinger vivirá “oculto al mundo” los días por venir

En una emotiva ceremonia, Benedicto XVI se despidió de los religiosos que lo acompañaron en su papado.
En una emotiva ceremonia, Benedicto XVI se despidió de los religiosos que lo acompañaron en su papado.
Roma - El Papa se despidió ayer de los sacerdotes romanos, a los que agradeció su apoyo y les prometió permanecer cerca aunque permanezca "oculto al mundo" tras dejar su pontificado el 28 de febrero.

"Aunque me retire ahora, siempre estaré cerca de todos ustedes en mis plegarias, y ustedes estarán cerca de mí incluso aunque yo permanezca oculto al mundo", dijo el Pontífice durante una audiencia con sacerdotes de la diócesis de Roma.

Al igual que en la audiencia general del miércoles, el religioso fue recibido en medio de aplausos y vítores de "¡Viva el Papa!". "Les agradezco su afecto, su gran amor por el Papa", dijo quien es también el obispo de Roma.

El Aula Pablo VI, empleada como sala de audiencias, se encontraba abarrotada, como ya ocurrió el miércoles con la audiencia general. "No ocultamos los muchos sentimientos que tenemos: tristeza y respeto, admiración y pesar, cariño y orgullo", apuntó el cardenal vicario Agostino Vallini.

Hasta el final de su pontificado el 28 de febrero, Benedicto XVI cumple con las actividades previstas en su agenda. En los próximos días tendrá encuentros con el primer ministro italiano, Mario Monti, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, y el presidente rumano, Traian Basescu.

Ayer se dieron a conocer nuevos detalles del futuro del papa. Su portavoz, Federico Lombardi, aseguró que el Papa seguirá manteniendo el nombre de Benedicto XVI una vez que se haga efectiva su renuncia al pontificado.

Lombardi también anunció que el secretario privado del pontífice, el arzobispo Georg GTMnswein, permanecerá junto al Papa en su retiro. "Él lo seguirá tras su renuncia, estará con él en (la residencia de verano de) Castel Gandolfo y en la nueva residencia" a la que Joseph Ratzinger se retirará, en un convento, dijo el portavoz vaticano, que corrigió así una versión contraria anterior. También permanecerán junto a Benedicto XVI las hermanas de la asociación de seglares Memores Domini que en la actualidad atienden los asuntos domésticos en el palacio papal.

GTMnswein, alemán al igual que Ratzinger, mantendrá su título como prefecto de la Casa Pontificia, según Lombardi. El religioso ha atraído la atención de los medios en los últimos años por su aspecto físico, y la semana pasada incluso fue portada de la edición italiana de la revista "Vanity Fair", con el título: "Ser guapo no es un pecado".

Por otro lado, Lombardi confirmó la caída sufrida por el Papa durante su última visita a México, en marzo de 2012. El portavoz vaticano, al que citó la agencia APA, confirmó así la información publicada por el diario La Stampa, pero negó que la caída y golpe en la cabeza fuesen relevantes en la decisión de retirarse adoptada por Benedicto XVI. Como consecuencia de la caída, el Papa se golpeó levemente en la cabeza y sufrió una leve pérdida de sangre.

El Pontífice aprovechó por su parte su encuentro con los sacerdotes romanos para hablar de antiguos debates teológicos más que sobre su inminente partida. En su discurso, dijo que algunas reformas de la Iglesia de los años 60 han sido "malinterpretadas".

En alusión a su participación en el Concilio Vaticano II (1962-65), que introdujo amplias reformas, como la celebración de las misas en la lengua local de cada país en vez de latín, el Pontífice dijo que en aquel momento se pensaba que "todo debía ser reformado". Pero, alertó, una mayor "inteligibilidad" del mensaje de la Iglesia católica no debe llevar a la banalidad. "¿Quién puede decir que ellos (los fieles) entiendan solamente porque es en su lengua?", se preguntó.

En 2007, Benedicto XVI autorizó el uso del latín nuevamente en las misas, lo que fue elogiado por los grupos católicos más ortodoxos.

Entretanto, continúa el debate sobre el perfil que debe tener el futuro papa. El teólogo crítico con el Vaticano Hans Küng se mostró partidario de limitar la edad máxima de los papas a los 75 años. "El papa es un ser humano y sigue siendo un ser humano, y su pontificado no es un sacramento y por tanto es temporal", dijo Küng al diario Passauer Neuen Presse.

Por otro lado, el cardenal brasileño Odilo Scherer se distanció de los defensores de que un latinoamericano o africano sea el sucesor de Benedicto XVI. "El origen geográfico del papa no es una cuestión esencial. El tema es saber si él está en condiciones de asumir el cargo", afirmó Scherer en Brasilia.

Agencias DPA, Reuters y ANSA; y

Ámbito Financiero

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