- ámbito
- Edición Impresa
Razones no confesadas que apuraron el acuerdo
Miembros del brazo armado de Hamás patrullan el paso de Rafah, que une la Franja de Gaza con Egipto. El acuerdo entre este movimiento e Israel se produjo en tiempo récord.
Con la «primavera árabe» el panorama en la región cambió para Israel. Viejos aliados como el expresidente de Egipto Hosni Mubarak fueron derrocados. Como Israel no negocia directamente con terroristas, se encontró ante el interrogante de si en el futuro podrá tener una mediación árabe de cara a un intercambio. O si los nuevos mediadores árabes impondrán más exigencias para el intercambio.
A ello se sumó la preocupación de que el soldado secuestrado desde hacía más de cinco años pudiese acabar en Irán, el archienemigo de Israel.
Los anteriores jefes de los servicios secretos israelíes, el interno, Shin Bet, y el externo, el Mosad, rechazaban el intercambio, señalan analistas de la revista estadounidense Foreign Affairs. Argumentaban que el terrorismo y los secuestros no se pueden recompensar. Sin embargo, no opinaban así sus sucesores, así que Benjamín Netanyahu recibió un importante apoyo dentro del aparato de seguridad del Estado.
Las protestas sociales, además, han generado tensiones y fracturas en la sociedad israelí. El canje se ha convertido en un tema en el que Netanyahu sí pudo unir a una gran parte de los israelíes, lo que podría ser importante para futuros desafíos, según apuntaba un comentarista militar local, quien dejaba entrever la posibilidad de una intervención armada contra Irán. Israel considera que el programa nuclear iraní es en estos momentos la mayor amenaza contra su existencia.
Y en cuanto a Hamás, el movimiento radical islámico estaba sometido a una enorme presión. Las familias de los presos habían comenzado a protestar. Además, la población civil se vio obligada a pagar un precio elevado, ya que el cierre a cal y canto de la Franja de Gaza y las sanciones israelíes han arruinado la economía local.
En las acciones militares israelíes han muerto, según fuentes palestinas, miles de personas, y la reconstrucción de la Franja de Gaza, después de la guerra de diciembre de 2008 y enero de 2009, ni siquiera comenzó.
Peso pesado
Por su parte, Egipto demostró que pese a todos los cambios, el país sigue siendo políticamente un peso pesado en la región. Según un funcionario egipcio, el conflicto interno actual en Siria favoreció el exitoso cierre del acuerdo, ya que «Siria nunca quiso que se llegara a un acuerdo con la participación de Egipto», añadió.
Al final Israel se tuvo que plegar a las demandas de Hamás, porque el servicio secreto no consiguió liberar a Shalit. Un 60% de los palestinos excarcelados regresa al terrorismo, según dijo el jefe del Shin Bet, Cohen. Hamás ya ha amenazado con realizar nuevos secuestros para conseguir la libertad de otros palestinos presos.
Hamás consigue así una victoria. Aun cuando sus dos principales aliados, Siria e Irán, están debilitados, la segunda formación palestina más importante ha conseguido con el canje afianzar su poder en la Franja de Gaza y mejorar su imagen en Cisjordania.
El movimiento radical islámico presiona sobre todo a la moderada cúpula palestina que lidera Mahmud Abás. Su argumento: con el secuestro de un soldado ha conseguido más que Abás en años de negociaciones de paz con Israel. Hamás considera que la violencia es el único idioma que Israel entiende y por ello quiere proseguir con la lucha armada y se presenta como la alternativa que realmente puede hacer que algo se mueva.
El año próximo, en los territorios palestinos se elegirá un nuevo presidente y un nuevo Parlamento. Hamás confía en que el intercambio de presos le haga subir puntos ante los electores. La aprobación podría aumentar si Israel llega a levantar el bloqueo a la Franja de Gaza.
Y a todo esto se suma que parece que después de 26 años algo se está moviendo en las conversaciones de paz en Medio Oriente. Tras 13 meses de paralización, israelíes y palestinos volverán a emprender el 26 de octubre conversaciones indirectas con ayuda de un mediador.
Agencia DPA


Dejá tu comentario