20 de mayo 2010 - 00:00

Rebeldes tailandeses arrasaron el centro de Bangkok: 15 muertos

Disparos, muerte e incendios en el centro de Bangkok: la crisis política devora a una de las economías más prósperas del sudeste de Asia.
Disparos, muerte e incendios en el centro de Bangkok: la crisis política devora a una de las economías más prósperas del sudeste de Asia.
Bangkok - El Gobierno de Tailandia declaró ayer el toque de queda en Bangkok después de que las tropas asaltaron el bastión de los rebeldes «camisas rojas» en el corazón comercial de la ciudad, y grupos de éstos atacaron e incendiaron edificios en la capital y en varias provincias del país.

Al menos quince personas, entre ellas, un fotógrafo italiano, murieron y más de un centenar resultaron heridas durante los tiroteos librados por los manifestantes y soldados, que apoyados por blindados ingresaron por todos los flancos en la zona ocupada desde hacía casi seis semanas.

A las tropas les costó poco esfuerzo derribar y sobrepasar las barricadas de neumáticos y cañas de bambú que los «camisas rojas» habían rociado previamente con combustible para quemarlas al paso de los soldados.

Detenidos

Después de avanzar varios metros por diferentes calles sin encontrar casi resistencia, las tropas se detuvieron a escasa distancia del centro del campamento, en el que, según estimaciones, había unos 3.000 manifestantes, entre ellos, muchas mujeres y personas mayores.

Cerca, miembros del opositor «frente rojo», algunos de ellos con armas de fuego, se entregaron y fueron detenidos, mientras los oficiales estrechaban el cerco para evitar que los cabecillas escaparan aprovechando el caos en algunas áreas del campamento.

Con los líderes y manifestantes acorralados, el Gobierno tailandés anunció en un mensaje televisado, que la operación militar había sido un «éxito».

Acto seguido, y siete horas después de que las tropas entraron en la fortaleza, los dirigentes de la protesta anunciaban su rendición y pedían a sus seguidores por el altavoz del campamento que se marcharan.

«Ustedes saben que nunca los abandonaré, pero ha llegado el momento de evitar más muertes, porque es a nuestros camisas rojas a quienes están matando», indicó el líder Jatuporn Promphan. Unos minutos después, Promphan y otros dirigentes del frente fueron escoltados por agentes de la Policía hacia el cuartel general de la institución, situado a escasa distancia.

Extensión

Las consecuencias por este operativo no demoraron. En las afueras de Bangkok, cientos de partidarios del grupo antigubernamental asaltaron y tomaron el control de la instalación de Thaicom, que bloquea por orden del Gobierno la señal por satélite a la cadena de televisión PTV de los «camisas rojas».

La violencia se extendió rápidamente por provincias del nordeste del país, bastión del ex mandatario Thaksin Shinawatra, exiliado en Dubái tras ser condenado en rebeldía a dos años de cárcel por un delito de corrupción cometido antes del golpe de Estado que lo desalojó del poder en 2006. Los manifestantes exigen elecciones anticipadas, pero el Gobierno, controlado por una coalición de seis partidos, se opone a aceptar la demanda.

Grupos bien organizados y conformados por miles de «camisas rojas», atacaron e incendiaron los edificios municipales de las ciudades de Udon Thani, Khon Kaen, Ubon Ratchatani, Mudhakan y también el de la turística Chiang Mai, que como en el resto del país está vigor el estado de excepción.

En Bangkok, incendiaron el edificio de la Bolsa de Valores, saquearon comercios lujosos situados en el centro y en al menos en otras 14 áreas de la urbe, en la que habitan unos 12 millones de personas. El incendio más espectacular destruyó en gran parte el Central World, uno de los centros comerciales más grandes de Asia.

Los diarios Bangkok Post y The Nation, los de lengua inglesa de mayor circulación y que tienen también ediciones en tailandés, evacuaron a su personal por temor a que fueran blanco de un ataque de los manifestantes, que acusan a estos periódicos de mantener una línea editorial afín al Gobierno. El edificio del canal 3 de la televisión estatal fue incendiado, y parte de su personal evacuado por la azotea en helicópteros. Todos los canales de televisión difunden ahora programas bajo el control del Gobierno.

El anuncio del toque de queda provocó que los ciudadanos hicieran acopio de alimentos en los supermercados y comercios que permanecían todavía abiertos en áreas de la metrópoli a la que no había llegado la violencia. Tras la jornada de ayer se elevó a 75 el número de personas que perdieron la vida y aumenta hasta 1.800 la cifra de heridos desde que a mediados de mazo empezaron las protestas.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA