7 de noviembre 2011 - 00:00

Rebelión de intendentes fuera de control en el radicalismo

El cordobés Ramón Mestre y el mendocino Víctor Fayad exigen renovar la conducción ya.
El cordobés Ramón Mestre y el mendocino Víctor Fayad exigen renovar la conducción ya.
Fueron sólo unos cuarenta intendentes radicales de todo el país reunidos el fin de semana en Tanti (Córdoba), bastante lejos de los 600 que alimentaron los avisos de campaña de Ricardo Alfonsín, pero alcanzaron para confirmar la señal en el Comité Nacional partidario de que el oficialismo partidario podría perder la conducción del proceso de renovación de jefes que se dará el 16 de noviembre para encontrar al reemplazante de Ernesto Sanz.

Los intendentes radicales que triunfaron en sus elecciones locales, en medio de la debacle electoral que vivió el partido a nivel general, salieron reforzados de la cumbre de Tanti y con la idea de avanzar sobre la conducción. De hecho, eso significa exigir la elección directa del presidente partidario y evitar a toda costa que el alfonsinismo controle a la UCR.

Ayer, el senador e intendente electo de la ciudad de Córdoba, Ramón Mestre, alimentó ese ambiente: aseguró que el radicalismo atraviesa «una de sus etapas más críticas».

Lo siguió el intendente reelecto de Pergamino, Héctor «Cachi» Gutiérrez, que advirtió sobre «la imperiosa necesidad» de volver a estructurar la conducción del radicalismo y vincular al partido con las demandas de la sociedad.

«No logramos tener buenos resultados y a eso se le suma la pérdida de la gobernación y algunas intendencias. Ha perdido representación», dijo Mestre. «El paso que sigue a este inicio de debate es abrir las puertas y convocar a todos los que se fueron y planificar una estrategia que nos permita volver a los valores principales que ha tenido la UCR. Tiene que tener vocación de mayoría y de poder».

Ése fue el resumen final de la cumbre de los rebeldes en Tanti. Mientras la conducción partidaria intentó minimizar ese movimiento, las diferencias internas se hacen cada día más insostenibles. De hecho, ni siquiera dentro de cada bando existen posiciones unificadas.

Por ejemplo. Mestre insiste en que «hay que modernizar el partido y modificar la carta orgánica que va a generar más participación y oxígeno a los jóvenes que están muy interesados a participar».

«Planteamos una reforma política partidaria para que se federalicen las decisiones. Ha habido algunos que nos han sabido dejar a nuevos cuadros dirigenciales y falta renovación», dijo. No es un discurso demasiado distinto en lo formal del que sigue el jujeño Gerardo Morales que hace cuatro años insiste en la necesidad de reformar la carta orgánica, pero claramente los dos están en veredas distintas.

Sobre todo, por la posición que muestran los intendentes radicales que tienen que gobernar con relación al Gobierno y la que plantea hoy el alfonsinismo: «Tenemos que discutir los grandes temas que nos van a permitir que la gente nos visualice que estamos a la altura de las circunstancias. Decidimos buscar el diálogo, el consenso con el Gobierno. No queremos entorpecer, sino que somos una oposición constructiva», dice Mestre.

El intendente de Pergamino, por su parte, exigió: «Hay una imperiosa necesidad de reestructuración en la conducción del radicalismo».

Gutiérrez también explicó que se debe vincular al partido con las demandas de la sociedad y de la recuperación de la vocación de representación de las mayorías nacionales. Y terminó con una frase de Juan Carlos Pugliese: «Comando electoral derrotado, comando electoral reemplazado».

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