18 de mayo 2009 - 00:00

Rebelión en la campaña K por cuentapropismo

Los kirchneristas porteños Julio Piumato, Carlos Heller, María José Lubertino y Tito Nenna, en una salida de campaña, ayer por la avenida Santa Fe de la Ciudad de Buenos Aires.
Los kirchneristas porteños Julio Piumato, Carlos Heller, María José Lubertino y Tito Nenna, en una salida de campaña, ayer por la avenida Santa Fe de la Ciudad de Buenos Aires.
El kirchnerismo porteño, que lleva de candidato a diputado nacional al cooperativista Carlos Heller, experimenta por estas horas los ensayos de Daniel Filmus como jefe de la campaña en la Ciudad de Buenos Aires. Por ahora, el senador no logra unificar a la tropa y ya atiende una hilera de quejas militantes por la dispersión de los candidatos, al punto que hoy mantendrá una reunión especial para tratar de elaborar pautas básicas para la convivencia proselitista. Por ejemplo, le reprochan que el banquero se acompañe en los actos callejeros, como el fin de semana en barrios porteños, por activistas con banderas argentinas y en igual proporción las rojas del Partido Comunista, con el cual se referencia Heller. «Un poco está bien, pero tantas espantan votos», confiaron quienes intentan participar en la organización de la campaña que por ahora queda en manos de Filmus y una consultora que diagrama actividades para la pantalla de TV.

Otro problema lo mantienen con los candidatos a legisladores porteños, Tito Nenna -el sindicalista docente- y María José Lubertino. Al parecer, la titular del INADI desparramó afiches con su imagen y la leyenda «Lubertino legisladora», pero no incluyó a Heller -ni a otro- en la cartelería con la que busca votos. Nenna, por su parte, mantiene contratados voceros propios que se ocupan exclusivamente de difundir sólo sus declaraciones y fotos, y tampoco mencionan al titular de la boleta, como creen en el kirchnerismo que debería hacer. Para coronar la catarata de peleas, también la ligó el judicial Julio Piumato, acusado igual que los otros candidatos de entregarse al cuentapropismo y no compartir recursos, pero especialmente le llegaron críticas en otro sentido: que no haga lo mismo que los taxistas
-que llevan un candidato a legislador porteño en la boleta- el jueves pasado. Es decir, paro de actividades o piquetes que terminan molestando a los votantes.

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