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Reclaman por más energía renovable
«La Argentina cuenta con abundantes recursos y poco desarrollo, la energía renovable no está siendo aprovechada ni desarrollada con el potencial que tiene», sostuvo Ernesto Boerio, ingeniero y parte de la Campaña Clima de Greenpeace. «A partir del sur de la provincia de Buenos Aires hasta Santa Cruz se cuenta con infinidad de posibilidades de hacer uso de energía eólica. El país tiene aprovechamientos muy pequeños y al día de hoy hay sólo 52 megas instalados. Se necesita llegar a los 3.500-4.000 para cumplir con la ley», agregó el especialista, quien especificó que la Argentina se encuentra alrededor del puesto 40 de los países que las producen.
La ley es la 26.190 que se dictó en 2006 y que estableció que para 2016 el 8% de la energía eléctrica del país debe ser renovable. Además, fija un régimen de inversiones para la construcción de obras destinadas a la generación de ésta. «Establece un fondo fiduciario proveniente de la tarifa eléctrica para pagar una diferencia de costos porque al principio tal vez haya una distancia entre la convencional y la de renovables. Pero el fondo no se creó nunca», detalló Boerio.
Diferencias
Sobre el precio de éstas también habló en conferencia de prensa el alemán Sven Teske, responsable de energías renovables de la ONG. Según él, la producción de electricidad en las centrales térmicas europeas es más cara que la generada por renovables. «La energía solar y la eólica tienen fama de caras, pero el gas es más caro cada año y el precio de la eólica, al igual que la solar, se está reduciendo».
«Llegar a cumplir lo establecido para 2016 es complicado viendo lo poco que se avanzó en estos años y ya pasó la mitad del período. Además, hoy no está el plan para desarrollar los megas, no están dadas las condiciones para financiar y para sentarse a negociar porque no hay reglas claras para que el sector privado vaya solo», afirmó Boerio, quien cree que el Estado debe intervenir para hacer viables las inversiones.
Sin embargo, Rubén Sánchez Perco, director comercial regional de IMPSA Wind -una empresa argentina que es la única de Latinoamérica que desarrolla molinos de alta potencia- cree que se llegará al 8% en 2016 aunque se considera uno de los pocos optimistas al respecto.
Impedimentos
De todas formas, pone el foco en algunos impedimentos para el crecimiento de la renovable en el país. «Hay falta de financiamiento. No conseguimos fuentes extranjeras por el default con el Club de París y las alternativas locales, como el Banco Nación, la ANSES o el BID tienen créditos menores», detalló Sánchez Perco y explicó que en Brasil y Uruguay hay más fuentes de financiación para este tipo de proyectos.
Otra problemática es con las líneas de transmisión encargadas de unir grandes distancias. «Hay zonas con buenos vientos pero sin capacidad de transmisión», agregó Sánchez Perco.
Mientras que en la Argentina hay poco más de 50 megawatts de renovables, Uruguay, mucho más pequeño en tamaño, está realizando una licitación por 100 megas. «La Argentina tiene capacidad de reemplazar mucho más del 8%. Para 2050 un 85% podría provenir de éstas», afirmó Boerio al citar el informe de Revolución Energética realizado anualmente por Greenpeace.
La energía renovable ayuda a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Si no se produce esta disminución las consecuencias serán drásticas: subirá el nivel del mar porque quienes vivan a la ribera de ríos o mares deberán trasladarse, también habrá tormentas extremas más frecuentes, más inundaciones y más sequías. «Si no cambiamos vamos a tener que tomar cada vez decisiones más bruscas. No vas a tener la posibilidad de elegir una planificación que te permite adaptarte a los cambios. Si logramos controlar las emisiones de CO2 vamos a poder controlar estos fenómenos», agregó Boerio.

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