29 de diciembre 2011 - 00:00

Reclaman tierras frente al Maracaná

Río de Janeiro - A pocos metros del estadio Maracaná, de donde saldrá el ganador del Mundial de fútbol en 2014, decenas de indígenas de todo Brasil ocupan un edificio en ruinas que las autoridades de Río quieren transformar en centro comercial, y luchan contra una eventual expulsión.

Guajajaras, pataxós, tukanos, fulni-o y apurinas, entre otras etnias, viven desde 2006 en casas de barro construidas en torno al derruido edificio que albergó al ex Museo del Indio, a 100 metros del estadio en reformas para acoger la final de la Copa del Mundo.

Las autoridades de Río de Janeiro quieren transformar este lugar simbólico y estratégico en centro comercial o en anexo de la Secretaría de Deportes, mientras los indígenas sueñan con crear allí la primera Facultad Indígena de Río de Janeiro, donde se enseñen saberes ancestrales, su historia y su cultura.

En el sitio, bautizado Aldea Maracaná, cultivan sus verduras y frutas en una pequeña huerta y cocinan en un horno a leña. El lugar sirve de hogar permanente o temporario a indígenas de todo el país que llegan a Río para trabajar, estudiar, participar de eventos o recibir atención médica.

Agencia AFP

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