24 de julio 2018 - 00:00

Record histórico de homicidios en México: 15.973 en un semestre

Los analistas adjudican el incremento al fracaso de la estrategia contra el narcotráfico, que implicó la participación de las Fuerzas Armadas.

SIN TREGUA. La ola de violencia tuvo un leve descenso en 2011, pero repuntó inmediatamente. Entre las víctimas hay miembros del narcotráfico, fuerzas del Estado, civiles y políticos.
SIN TREGUA. La ola de violencia tuvo un leve descenso en 2011, pero repuntó inmediatamente. Entre las víctimas hay miembros del narcotráfico, fuerzas del Estado, civiles y políticos.
Ciudad de México - La pesadilla de la violencia que comenzó hace 11 años aún está muy lejos de llegar a su fin en México: la cifra de homicidios intencionales alcanzó un nuevo máximo histórico en el primer semestre de 2018. De acuerdo con estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre enero y junio se abrieron 15.973 investigaciones en las fiscalías de todo el país, la cifra más alta para un período idéntico por lo menos desde 1997, cuando se comenzó a llevar esta contabilidad.

Pero eso no es todo, ya que el número de homicidios dolosos aumentó el 15% en esta primera mitad del año, respecto del mismo período de 2017, siempre según la misma fuente. Cada día, 76 personas son asesinadas, contra 66 en el primer semestre del año pasado, una cifra que eriza la piel.

Los analistas consideran que estos guarismos estremecedores dejan patente, una vez más, el clamoroso fracaso de la política del Gobierno llamada "guerra contra el crimen", lanzada en diciembre de 2006 por el entonces presidente Felipe Calderón, a unos días de haber asumido su encargo.

La estrategia fue en respuesta a la petición de algunos gobernadores provinciales que ya enfrentaban un descontrol en sus estados a consecuencia de la inseguridad, entre ellos Lázaro Cárdenas Batel, de Michoacán.

Calderón mismo asegura en un libro publicado después de dejar su cargo que actuó "a petición de los gobiernos de los Estados" ante "el crecimiento exorbitante de la criminalidad". Sin embargo, sus críticos le reprochan haber actuado sin una cuidadosa planificación previa, "con una motivación política, para "tender una cortina de humo" sobre acusaciones de fraude de su exadversario Andrés López Obrador.

Por su parte, Carlos Mendoza, experto en temas de criminalidad, afirma que la nueva marca de homicidios dolosos en la primera mitad de este año revela "simple y sencillamente una gran irresponsabilidad por parte de la administración saliente" del presidente Enrique Peña Nieto.

Mendoza estima que se tomaron decisiones a partir de la experiencia del Gobierno anterior, encabezado por Calderón y "no de una racionalidad administrativa y criminológica". "Bajo esa óptica, prevaleció el criterio político y electoral antes que el de beneficio para las personas", sostuvo el especialista.

El propio Peña Nieto admitió la semana anterior que a pesar de todos los esfuerzos de los cuerpos de seguridad los resultados de la lucha anticrimen están "lejos de ser satisfactorios".

Empero, confió en que "el Estado será capaz de restablecer el tejido social y contener a los grupos delictivos, que se han puesto por encima de la ley en algunas regiones".

Por primera vez en la historia del país se rebasó la barrera de las 2.000 carpetas de investigación abiertas en las fiscalías cada mes de este semestre. En cambio, el año pasado sólo dos meses se franqueó este límite (mayo y junio) mientras que en 2011, cuando se alcanzó la última gran oleada criminal, hubo meses muy contados en que hubo una cifra de este tipo.

El estado con la mayor cifra de homicidios (40 por cada 100.000 habitantes) fue Colima, al occidente del país, seguido de sureño de Baja California (noroeste, 35), Guerrero (sur, 35), Chihuahua (norte, 22) y Guanajuato (20, centro). Mendoza atribuye estos resultados a "un debilitamiento tremendo de las instituciones policiales", de todos los niveles, pero en especial las municipales, las cuales "fueron olvidadas".

"Se dejó de hacer un seguimiento a su evolución para consolidar sus capacidades administrativas y operativas. Eso lo estamos pagando y lo vamos a pagar al inicio de la nueva administración", afirmó el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Sobre López Obrador recaerá la tarea de frenar la sangría con una polémica fórmula que combina la amnistía a los criminales

Agencia ANSA y Ámbito Financiero

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