12 de marzo 2010 - 00:00

Recuerdos de dos mujeres víctimas del racismo

Stella Maris Brandolin y la actriz mexicana Angy Vargas protagonizan la nueva obra del norteamericano Dennis Weisbrot.
Stella Maris Brandolin y la actriz mexicana Angy Vargas protagonizan la nueva obra del norteamericano Dennis Weisbrot.
Una mujer negra y otra judía comparten sus recuerdos familiares en «Dotie Lou y Ester». La nueva pieza del guionista y dramaturgo norteamericano Dennis Weisbrot, residente en nuestro país desde hace varios años, reúne a dos mujeres de diferente cultura y estrato social que tienen en común un pasado traumático. «Ambas encuentran una pizca de consuelo en contarse repetidamente anécdotas, mientras se esfuerzan por aceptar la carga de los hechos, de otra forma quedarían dentro de un limbo», señala la directora Iris Pedrazzoli («Cabaret diabólico», «Los enfermos»). Integran el elenco Stella Maris Brandolin (Ester) y la actriz mexicana Angy Vargas, en el papel de Dotie Lou. La obra subirá a escena en el Teatro La Tertulia, a partir del domingo. Dialogamos con la directora.

Periodista: Dos mujeres víctimas del racismo y en este caso... ¿doblemente discriminados por su condición femenina?

Iris Pedrazzoli: No. Esa temática ya la trabajé en «Cabaret diabólico» de la dramaturga catalana Beth Escudè i Gallès. Era una obra sobre la culpa de las mujeres desde Eva en adelante. En este caso, no se trata de una cuestión de género. El hecho de que sean mujeres nos lleva al terreno de lo familiar, ellas son el núcleo de sus hogares, funcionan como un elemento integrador y su tarea es resguardar la memoria. Ambas mueren a causa del odio racista, pero yo apunto a cualquier tipo de discriminación.

P.: ¿Tuvo que investigar mucho para entender a estos personajes?

I.P.: Yo siempre investigo mucho y siendo una obra que desde el comienzo indica «personajes: una mujer negra, una mujer judía» ya hay una temática planteada que es imposible de obviar. La mujer judía se acerca un poco más a la cultura que uno conoce. Además, Ester vive en la ciudad y cumple con el mandato ancestral de unir a la familia con abundante comida de por medio. Lo que más me aportó en relación a la cultura judía fue hablar con la gente mayor que tuvo algún familiar en la guerra, o que tiene ese sentimiento tan arraigado de la culpa. En cambio sobre cultura negra no tenía la menor idea, salvo por las historias que nos llegan de Hollywood.

P.: ¿Se dedicó a ver películas?

I.P.: No. Lo que a mí me fascina es la crónica periodística. Me aporta mucho más. Ver cómo vivía la gente común, conocer detalles de su vida cotidiana... A Dotie Lou la ubiqué entre los años 20 y 30 en el momento más álgido del racismo, cuando recién estaba surgiendo Martin Luther King y se empezaba a luchar contra las leyes de segregación.

P.: Pero las protagonistas ya han muerto...

I.P.: Sí. Ester habla de una piedra que atraviesa la ventana durante una movilización antisemita en los Estados Unidos en entre los años 40 y 45, y Dotie Lou, obviamente es víctima del Klu Klux Klan. La muerte por fuego y por odio las une a ambas en un espacio metafórico. Recién se devela al final porque están juntas en ese lugar.

Entrevista de Patricia Espinosa

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