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Recupera Moyano control de fondos de obras sociales
• Se designó a Ricardo Bellagio, funcionario histórico del organismo, en superintendencia de Salud
Hugo Moyano
Se trata de un hombre de carrera en el organismo -donde ha ocupado escritorios por veinte años- y buenas relaciones con el sector, porción que incluye a Ginés González García, un referente de la era poselectoral y pos Graciela Ocaña en el rubro.
Bellogio estuvo en la Superintendencia desde su creación, durante el Gobierno de Carlos Menem, cuando el ex presidente le dio el control del organismo a José Luis Lingieri (ex dirigente de Obras Sanitarias), siguió con las gestiones de Rubén Torres -con Ginés González García como ministro- y también en la de Capaccioli, pero fue relegado durante la gestión de Ocaña.
La renovación comenzó con el nombramiento en el Ministerio de Salud de Juan Manzur, recomendado por el ex funcionario que reemplazó a Ocaña, quien por estas horas en su casa habrá comenzado a apretar más los dientes tras su retirada. La silla principal de la Superintendencia que ocupa ahora Bellagio tiene varios antecedentes polémicos, pero más que eso, se habría convertido para Moyano en un objetivo exclusivo y en el punto más álgido de la puja del camionero con la renunciante Ocaña.
El reemplazo en el organismo que regula y controla el presupuesto de las obras sociales tiene como motivo principal del festejo para Moyano la salida de quien ocupaba la titularidad, Juan Rinaldi, a quien en el círculo más estrecho del camionero le atribuyen, con calificativos agraviantes, haber cambiado fácilmente de jefe. Era un hombre de Moyano, pero terminó enfrentándose al gremialista, lo que le valió la confianza de Ocaña, quien por entonces, insistente ante Cristina de Kirchner, logró hacerlo superintendente. Ese paso significó la salida del albertista Héctor Capaccioli -hoy regenteador de un canal de TV dedicado a las apuestas-, una vez, claro, que su jefe político renunció a la Jefatura de Gabinete y que se ventilaron aportes a la campaña política de Cristina de Kirchner por parte de integrantes de droguerías denunciadas por Ocaña.
Como una vuelta al viejo orden, que va borrando el paso de aquella ministra por Salud, además Moyano tuvo ayer, más informalmente, la seguridad de que por el momento un hombre propio, Hugo Sola, seguirá comandando la Administración de Programas Especiales (APE), el funcionario que desplazó Manzur nombrando a Mario Koltan, quien ante las presiones renunció a las 48 horas. Allí se manejan unos $ 1.000 millones por año del Fondo Solidario de Redistribución que se destina a la cobertura de «patologías de baja incidencia y alto impacto económico» y también a tratamientos prolongados. Es decir, se envía dinero a las obras sociales a consideración de que estén brindando servicios por encima de sus posibilidades.
Para remover a Koltan -cercano al gobernador de Tucumán, José Alperovich-, Moyano desempolvó que el funcionario, que duró finalmente horas, era socio de una prepaga médica y esa situación era sumamente incompatible. Rinaldi era quien comandaba la APE hasta que Ocaña lo asignó a la Superintendencia.
A Bellagio, también la entente Ocaña-Rinaldi lo mortificó cambiándolo de asiento hasta quedar prácticamente sin funciones en la Superintendencia, hasta ahora, que lo regresa a un cargo de jerarquía el decreto de Cristina de Kirchner.


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