13 de febrero 2017 - 00:00

Reino sin rey: la caída de “El Chapo” reedita la violencia entre carteles

La extradición del jefe de la mafia de Sinaloa dejó un vacío en el liderazgo que ahora se disputan los viejos dirigentes y los hijos de Guzmán.

SANGRÍA . Uno de los capos del cartel de los hermanos Beltrán Leyva, Juan Francisco Patrón Sánchez, alias “H2”, fue ultimado a fines de la semana pasada junto con otros 15 criminales en un enfrentamiento con las fuerzas del orden en Tepic, estado de Nayarit (oeste).
SANGRÍA . Uno de los capos del cartel de los hermanos Beltrán Leyva, Juan Francisco Patrón Sánchez, alias “H2”, fue ultimado a fines de la semana pasada junto con otros 15 criminales en un enfrentamiento con las fuerzas del orden en Tepic, estado de Nayarit (oeste).
Ciudad de México - La batalla por la herencia del criminal Joaquín "El Chapo" Guzmán, extraditado a Estados Unidos hace un mes, sacó otra vez de su cueva al monstruo de mil cabezas del narcotráfico mexicano.

Asesinatos y venganzas sacuden la costa del Pacífico, en un regreso de la violencia a la región que ya se compara con 2008, año en el que los hermanos Beltrán Leyva rompieron con el cártel de Sinaloa, acusándolo de traición. "Ante la ausencia de su líder están peleando quién se pueda hacer cargo de la organización. Me parece que el problema que se están atacando entre ellos", explicó el sábado el ministro de Defensa, el general Salvador Cienfuegos.

Los hijos de "El Chapo" enfrentan una presunta ofensiva en su contra de la facción de Dámaso López, el ex jefe de seguridad de la cárcel de Puente Grande que ayudó a "El Chapo" a fugarse en 2001 y se convirtió en su lugarteniente. A su vez, las divisiones alimentaron la ambición de sus rivales en sitios como Acapulco, Mazatlán y Tepic, también en el oeste de México.

De acuerdo con un recuento del diario La Jornada, esta guerra intestina ya provocó la muerte de más de 140 personas, sólo en el estado de Sinaloa. Al mismo tiempo, en operativos de fuerzas de seguridad fueron ultimados 16 miembros de los Beltrán Leyva en Tepic, estado de Nayarit, el jueves y viernes de la semana pasada. Uno de los muertos resultó ser el líder regional del grupo, Juan Francisco Patrón Sánchez, el "H2", que antes formaba parte de la agrupación fundada por "El Chapo".

La violencia se disparó con el debilitamiento de este capo a partir de enero de 2016, cuando fue detenido por tercera vez, tras una fuga épica de una prisión de máxima seguridad. Finalmente, las autoridades lo aislaron por completo y dieron luz verde a la extradición a Nueva York.

El reino quedó sin rey y la corona sin dueño. En junio, cinco meses después de la captura de "El Chapo", hubo una primera señal: fue saqueada la casa de su madre en el pueblo serrano de La Tuna de Badiraguato, en Sinaloa. En agosto fueron secuestrados y luego liberados dos de sus hijos, Jesús Alfredo Guzmán Salazar e Iván Archivaldo Guzmán mientras celebraban el cumpleaños de uno de ellos en Puerto Vallarta, Jalisco.

Esta semana, en una carta difundida por medios locales cuya autenticidad no fue posible confirmar, los herederos del jefe narco acusaron a la facción de Dámaso López de aquel secuestro y de un intento de asesinarlos en una celada el 4 de febrero. Ismael "El Mayo" Zambada, jefe de una rama del cártel y compadre de "El Chapo", estaría tratando de mediar entre los grupos.

"Antes de la detención de el Chapo Guzmán, todo estaba en forma equilibrada", dijo hace unos meses Alfonso Duarte Múgica, el general a cargo de los militares desplegados en Sinaloa y Durango, citado por la revista Riodoce. "Los que se dedicaban a sembrar y cosechar estos enervantes ya sabían a quién tenían que entregar la droga y recibir el recurso económico. Ahora con toda esta desestabilización que hay, se están generando amenazas en contra de aquellos grupos que se resisten al nuevo control", agregó, al explicar la violencia en la sierra de Badiraguato, donde al menos 250 familias debieron abandonar sus hogares por amenazas.

La rueda del narcotráfico mexicano sigue girando después de diez años de lucha contra los cárteles de la droga, pese a capturas y extradiciones. Por etapas en algunas épocas toman protagonismo unos grupos y después otros. Los Zetas y el Cártel del Golfo, que coparon la atención hace unos años, están por el momento en un segundo plano, aunque siguen operando. Ahora, la violencia golpea los antiguos dominios de "El Chapo".

Agencia DPA y Ámbito Financiero

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