Londres.- El Gobierno británico abandonó la idea sugerida días atrás en el congreso del Partido Conservador de pedir a las empresas que den a conocer el número de sus trabajadores extranjeros. Así lo destacó ayer la ministra de Educación, Justine Greening, refiriéndose a la propuesta planteada en el congreso"Tory" por su colega del Interior, Amber Rudd.
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Ese plan había generado una oleda de críticas en el país tanto por parte del mundo de los negocios como de los activistas de los derechos humanos, además de políticos y de la comunidad de extranjeros residentes en el Reino Unido. En cambio de pedir el número de los trabajadores extranjeros las autoridades se limitarán a tener informaciones reservadas sobre el nivel del empleo de las empresas,según indicó Geening. Fuentes del Partido Labour definieron al nuevo proyecto planteado por la ministra como a una "retirada controlada" sobre el tema por parte del gobierno de Theresa May. Por otra parte, el portavoz laborista sobre el "brexit", Keir Starmer, pidió ayer al Gobierno conservador británico que someta a votación parlamentaria los términos de la negociación con Bruselas para la salida de la Unión Europea (UE). Acusó a May, de intentar "maniobrar sin escrutinio".
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