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Relax: proteccionismo en Brasil, pasajero
La medida muestra hasta dónde está dispuesto a llegar Brasil para defenderse del dumping cambiario y resucita el fantasma del proteccionismo, una doctrina que muchos creían sepultada. «Había que parar la hemorragia inmediatamente; si no, el paciente moría», dijo el director de Relaciones Internacionales de la Federación de Industrias de Sao Paulo (FIESP), Roberto Giannetti. «La etiqueta de proteccionismo está un poco estigmatizada», añadió. «Medidas temporales de defensa de la industria no creo que puedan ser definidas como un proteccionismo ideológico. Es algo coyuntural», dijo.
La hemorragia de la que habla Giannetti es evidente en el mercado brasileño de automóviles, donde la participación de los autos importados creció hasta el 22,5% en los primeros ocho meses de 2011, desde un 18,8% en 2010. Y eso está costándole caro a pesos pesados instalados en Brasil como Volkswagen, Fiat, General Motors y Ford, que no quieren ceder terreno en un mercado con amplios márgenes de ganancia que creció a un ritmo del 10% en la primera mitad del año y podría cerrar 2011 con un récord de ventas de 3,7 millones de unidades.
Los importadores chinos tuvieron diferentes reacciones. Chery Automobile fue a los tribunales en busca de una exención temporal y Jianghuai Automobile Co. (JAC) congeló sus planes de invertir u$s 600 millones en una planta en Brasil. Pero en los flamantes concesionarios de JAC, donde autos de diseño italiano y neumáticos chinos esperan por clientes envueltos en un lazo rojo de regalo, los vendedores están desesperados. «Recuerde que si compra antes de este fin de semana no paga el aumento del impuesto», dice uno que llama a potenciales compradores todas las mañanas.
Brasil fue durante décadas un país fuertemente proteccionista, con una economía cerrada basada en sustitución de importaciones. En las últimas dos décadas fue abriendo gradualmente su economía, pese a mantener aranceles elevados. El flujo imparable de capitales extranjeros atraídos por las astronómicas tasas de interés en el país del BRICS disparó el real, convertido en una de las monedas más sobrevaluadas del planeta. Y eso genera una fuerte presión sobre las industrias brasileñas. «Es difícil imaginar que Brasil vuelva al proteccionismo», opinó Christopher Garman, analista de la consultora de riesgo Eurasia Group en Nueva York. «Pero no me sorprendería que las autoridades brasileñas sigan aplicando este tipo de medidas para proteger a las industrias dentro de los parámetros de la Organización Mundial del Comercio e incluso tentando los límites de lo legal», añadió.
Perspectiva
Los desajustes cambiarios no parecen destinados a parar. Al menos a juzgar por la intervención la semana pasada del Banco Central para frenar una caída en picada del real, que llegó a perder un 17% frente al dólar en apenas dos semanas. Jorge Gerdau, presidente del directorio del grupo Gerdau, la mayor siderúrgica de América Latina, dijo: «Basta ya de hacer el tonto». «Lamentablemente Brasil también tiene que tomar medidas que la ortodoxia podría llamar como proteccionistas», dijo al diario Valor Económico.
Y es que con varias economías europeas asomándose al vacío y naciones como China devaluando artificialmente sus monedas para ayudar a sus exportadores, Brasil tiene derecho a defenderse, dijo Giannetti, de la FIESP. «Brasil tiene una economía cada vez más abierta, pero a veces tenemos que dar un paso atrás para proteger una industria que está sufriendo un ataque especulativo», sostuvo.
Brasil no es la única nación latinoamericana a la defensiva, pero su brusca reacción en el caso de los autos está obligando a replantear las reglas del Mercosur. La Argentina parece estar esta vez en la misma página.
Agencia Reuters


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