Relevo en caja militar para lidiar con los retirados

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El ministro de Defensa, Arturo Puricelli, puso en funciones a Rubén Stehling en el cargo de presidente del Instituto de Ayuda Financiera para Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF), la caja de jubilaciones de los uniformados. Una resolución del ministro dio por finalizada la gestión del expresidente Lorenzo Donohoe, quien se enteró de su remoción horas antes del acto que se llevó a cabo ayer en el edifico del organismo, contiguo al Teatro Colón.

Puricelli destacó «la larga trayectoria en la función pública del contador Stehling», el presidente entrante, quien fue ministro de Economía de la provincia de Santa Cruz y subinterventor de Fabricaciones Militares, entre otras responsabilidades.

El titular de Defensa llamó a la nueva autoridad a «trabajar para cumplir con el objetivo del instituto, que es garantizar a los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas sus merecidos retiros y funciones».

El saliente Donohoe deja una masa crítica de reclamos de actualización de salarios de retirados y pensionados que hicieron juicio al Estado por las diferencias con sus pares en actividad.

Hay miles de pleitos planteados por militares activos, quienes litigan por el «blanqueo» de esos suplementos en el haber, que al pasar a retiro arrastrarán la carga del contencioso a la caja del IAF.

A eso se agregan sentencias de primera instancia, cuyo resultado es la orden de pagar conforme liquidaciones avaladas por la Justicia, pero que difieren según el juzgado que toma intervención.

Existe más de un caso con sentencia firme de la Cámara Federal de la Seguridad Social que ordenó al IAF el pago de los haberes con el agregado de las sumas fijas no remunerativas que este Gobierno había adoptado como política de aumento de sueldos a los activos, pero desenganchando a los retirados. Es cierto que la demora en la decisión administrativa de disponer la liquidación no podría cuestionarse si no fuera porque a Donohoe se le conocieron comentarios acerca de que rebelarse contra la política salarial de la comandante en jefe es un exceso que debería calificarse como insubordinación. Palabras más o menos que lo definieron en la primera reunión en que participó cuando en 2009 estallaron las medidas cautelares de efectivos de las tres Fuerzas Armadas y también de Gendarmería y Prefectura, luego del fallo plenario de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal en la causa «Carrozzino» (agente retirado de la Policía Federal que logró que se sumen al sueldo los suplementos no remunerativos).

El directorio que acompañará al designado presidente Stheling aún no fue nombrado, lo integra un representante del Ministerio de Economía, uno de Trabajo y tres oficiales superiores de las Fuerzas Armadas.

La entidad de previsión de los uniformados fue creada por Ley Nº 22.919, tiene a su cargo tanto la recaudación de los aportes del personal militar en actividad como las contribuciones del Estado, para efectivizar el pago de los haberes de retiro y pensiones militares. A diferencia de los sistemas jubilatorios, el retiro militar prevé que se siga descontando el 8% a los haberes de los retirados y pensionados. Los aportes a la caja previsional del IAF surgen del personal en actividad (11%), de los retirados y de los pensionados hasta la extinción del beneficio. Esos aportes generan una masa de dinero que se destina al financiamiento de los pasivos, la entidad está facultada a otorgar préstamos hipotecarios para viviendas individuales y colectivas, también puede operar con títulos valores nacionales siempre que se haga a través de bancos oficiales.

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