27 de marzo 2012 - 00:00

Renuevan cartelería porteña tras el cierre de una causa judicial

María Eugenia Vidal
María Eugenia Vidal
El Gobierno porteño se dio el gusto, después de atravesar un periplo judicial (aún con instancias abiertas), y comenzó a renovar lo que se conoce como «mobiliario urbano», conjunto que en la primera etapa abarcará paradas de colectivos, refugios con pantallas publicitarias y los tradicionales carteles con los nombres de las calles.

La ley que llamó a un concurso para ese cambio es de 2000, y desde entonces no pudo concretarse la concesión que intentó Mauricio Macri, pero una denuncia contra el proceso la frenó. En el verano la Justicia dio la razón al Gobierno PRO y desprocesó a funcionarios, aunque aún queda un reclamo de dinero por parte de una de las empresas que hasta ahora explotaba el negocio de la publicidad callejera.

La presentación fue realizada ayer por el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, en el Museo Sívori junto a Macri y María Eugenia Vidal, quien probó el mecanismo mediante el cual un dispositivo para ciegos lanza una grabación sobre el recorrido de colectivos. Serán tres las empresas a cargo de la renovación, en la que invertirán u$s 30 millones y luego pagarán, siempre en conjunto, un canon de $ 10 millones anuales o el 15% de la facturación, lo que resulte mayor.

El negocio tendrá su recompensa, porque de 1.400 refugios para esperar el colectivo, habrá 2.400, todos con una pantalla especial para la publicidad. El contrato es por 10 años, y en 10 meses Santilli prometió la instalación de 25.974 elementos que incluyen también soportes para bicicletas y paradas de taxi.

Los refugios están construidos con caños de hierro fundido, aluminio, madera y cristales de alta seguridad.

En el mobiliario predominará el color negro y en los carteles con los nombres de las calles, también. Serán casi como los actuales, pero con materiales y diseño que aseguran es «antivandálico», de aluminio y recubiertos con poliéster termocontraíble. Incorporarán, además, un cartel colgante en los semáforos de las intersecciones de avenidas, con el nombre de la calle que cruza, entre otras novedades.

«Esperemos que todos cuiden los refugios», pidió Santilli, teniendo en cuenta que éstos serán de paredes transparentes, muy tentadores para los pegadores ilegales de afiches.

En ese caso, las empresas, de acuerdo con los contratos, son las encargadas del mantenimiento.

Dentro de los refugios para esperar los colectivos estarán las pantallas transiluminadas para publicidad y para información, en un soporte de hormigón, ya con agregado de colores.

Las tres empresas deben fabricar los mismos diseños, que fueron producto de un concurso público administrado por la Sociedad Central de Arquitectos, ganado por el equipo de Diana Cabezas y Leandro Heine, y el diseñador industrial Martín Wolfson.

La última vez que hubo cambios en el mobiliario urbano fue entre 1991 y 1992, pero inclusive después de la sanción de la ley de 2000 que llamó a concurso de diseño existieron cuestionamientos a los pliegos de la licitación que comenzó en 2001. Finalmente, en 2007 la gestión de Macri abrió la recepción de ofertas que habían sido convocadas por la administración anterior, pero allí empezaron reclamos judiciales contra la adjudicación, porque supuestamente se habría beneficiado a una empresa. Recién en noviembre del año pasado, se levantaron las medidas cautelares y se destrabó el proceso mediante el cual comenzó la renovación de las carteleras, tres modelos diferentes de refugios peatonales, señales, paradas de colectivos y de taxis. Las empresas, PC Sa, Grupo al Sur y Publicidad Sarmiento no tienen una zona específica cada una, sino que se cruzan. De ese modo, las tres tendrán a su cargo la colocación de las carteleras aun en el mismo barrio.

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