20 de febrero 2018 - 00:00

Renunció Díaz Gilligan y ahora sienta precedente

El funcionario que admitió tener una cuenta en el exterior no declarada mientras se desempeñaba en el Gobierno porteño presentó su dimisión ayer tras reclamos de su propia tropa.

Afuera. Valentín Díaz Gilligan renunció ayer en medio de reclamos de Cambiemos.
Afuera. Valentín Díaz Gilligan renunció ayer en medio de reclamos de Cambiemos.
El funcionario que reconoció, tras una denuncia del diario español El País, que mientras se desempeñaba en la función pública de la Ciudad de Buenos Aires tenía una cuenta en Andorra con u$s1,2 millones que no declaró, renunció ayer a su cargo. La dimisión de Valentín Díaz Gilligan, quien ocupaba la Subsecretaría General de la Presidencia, trajo alivio en parte al Gobierno, que vio fluir durante toda la jornada la queja de sus aliados en el propio Cambiemos, pero ahora cualquier caso parecido debería resolverse de la misma manera. Es decir, Gilligan sienta así precedente en el Gobierno de Mauricio Macri, que recibió la sorpresa de su situación cuando recién veía aplacarse el escándalo de Jorge Triaca, que intentó sanar con el decreto contra los parientes, que aún tienen los funcionarios en el Gobierno, pero que quedaron fuera de la norma porque no los alcanzó el grado establecido de consanguineidad. Tampoco alcanzó la norma para desplazar a la hermana de Díaz Gilligan, María Inés, quien se desempeña en la Subsecretaría General.

Como sea, ayer el ahora exfuncionario envió una nota a la Oficina Anticorrupción que conduce Laura Alonso, desde donde le señalaron que no habían encontrado la declaración de la cuenta en Andorra, de la cual el cuestionado había dicho que no era dinero suyo, sino de su amigo Francisco "Paco" Casal, todo relacionado con el negocio del fútbol.

Además ayer, al tuit disparador del radical Mario Negri, quien escribió "Díaz Gilligan debería pedir su separación del cargo, ir a la Justicia y aclarar su proceder. No es condena, la 'vara' sobre la transparencia está puesta muy alta por parte de Cambiemos. No hay que incomodar al Gobierno, sino ayudarlo", se sumaron otros radicales y referentes de la agrupación de Elisa Carrió en la misma sintonía. Inclusive desafiaron la idea del Gobierno de esperar que Gilligan brinde las explicaciones formales y que eventualmente fuera suspendido del cargo, como había propuesto Marcos Peña.

Por su parte, un diputado del kirchnerismo denunció a Gilligan por supuesto lavado de dinero, con una presentación que ahora deberá resolver el juez Claudio Bonadio. Así, Gilligan, que trabajó en el área de Turismo de la administración porteña durante la gestión de Macri, junto a Fernando De Andreis y que es vocal de River, tendría que dar explicaciones en la Justicia, como le reclamaron desde la Coalición Cívica de Carrió.

La renuncia alivia a Cambiemos y en especial le evita otra puja con esa aliada clave (ver nota pág. 11). De esa tribu, el secretario de Fortalecimiento Institucional de la Jefatura de Gabinete, Fernando Sánchez, había dicho ayer que lo que importaba era "la investigación que lleve adelante la Oficina Anticorrupción", y que el funcionario cuestionado "presente inmediatamente todas las pruebas que tenga a su disposición".

Anticorrupción

El diario español El País había revelado que Díaz Gilligan tenía participación en una empresa radicada en Gran Bretaña dedicada a transferencias de jugadores de fútbol que contó con un millón de euros a su nombre en un banco de Andorra y la OA argentina le había reclamado que explicara por qué no declaró en 2013, cuando era funcionario porteño y accionista de esa empresa, que tenía una cuenta en Andorra. "Se le hace saber que de haber ejercido un cargo de director en una sociedad, esta información debe ser consignada en el ítem 'Antecedentes Laborales' de sus Declaraciones Juradas Patrimoniales.

En el caso de que el referido desempeño haya tenido lugar dentro de los tres años anteriores al inicio de la gestión pública, dicha circunstancia debe constar en su declaración jurada patrimonial inicial. Asimismo, la información deberá repetirse en las sucesivas declaraciones juradas anuales, hasta transcurridos tres años del cese de los servicios prestados", le explicó por escrito la OA.

Tenía entonces diez días para responder, pero el escándalo comenzó a crecer y antes de llevar las explicaciones que se esperaba entregara ayer a Alonso, Gilligan se convenció de presentarle la renuncia a Macri.

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