Reparto de ganancias: Gobierno apoya, pero no garantiza la ley

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El Gobierno le garantizó a Hugo Moyano que tendrá todo el apoyo del bloque del Frente para la Victoria (FpV) para lograr el tratamiento del proyecto de redistribución de las ganancias de las empresas. Sin embargo, se le aclaró al titular de la CGT que para la aprobación deberán ser los diputados que representan a la central obrera los que negocien con la oposición para conseguir las 129 presencias necesarias para el quórum y la mayoría simple que se requiere en la Cámara de Diputados. Luego, si el proyecto de Héctor Recalde pasa al Senado, el oficialismo promete volver a negociar.

Será tarea de los legisladores sindicalistas la de convencer a bloques como el Peronismo Federal, los grupos de centroizquierda que habitualmente acompañan al oficialismo, y, eventualmente, a la UCR y el socialismo santafesino para que aprueben el proyecto cegetista.

Desde el Gobierno se le comunicó la situación a Moyano, horas antes que el camionero llegara al despacho de Cristina de Kirchner, en el tercer encuentro que la Presidente y el titular de la CGT mantienen en los últimos dos meses, en lo que constituye un relanzamiento de las relaciones entre el Gobierno y el sindicalismo moyanista. La explicación llegó antes del encuentro, para que Moyano formulara un pedido en ese sentido, pero no concentrara sus reclamos en este punto. Sucede, según se le dijo al sindicalista, que la estrategia general del Gobierno ante el Congreso dista de ser cómoda ante la falta de mayoría del oficialismo en la Cámara baja. Un interlocutor presente en la reunión de ayer en la Casa de Gobierno le comentó a un delegado moyanista que las últimas experiencias sobre negociaciones entre el Gobierno y los bloques opositores para aprobar leyes que quería el kirchnerismo no fueron positivas. Se mencionó el intento del Ejecutivo para que Diputados aprobara el proyecto de ley para combatir el lavado de dinero que reclama el GAFI para no sancionar al país. Las negociaciones con el Peronismo Federal en ese sentido incluyeron contactos con Felipe Solá, que exigió para los votos de su bloque el tratamiento de otras iniciativas como la de publicidad oficial. Como desde la Casa de Gobierno se negó esa posibilidad, las relaciones con la oposición volvieron a congelarse. En las actuales condiciones, entonces, el proyecto de ley de redistribución de las ganancias deberá ser una iniciativa de la CGT con apoyo total del oficialismo.

Aspiración principal

La ley de redistribución de ganancias es el principal reclamo de Moyano para consolidarse entre el sindicalismo durante este año. El proyecto implica básicamente que las empresas de más de 300 empleados deberán destinar el 10% de sus ganancias netas al cierre de cada ejercicio para distribuirlas entre sus operarios. Paulatinamente, el porcentaje podría aumentar e incluir a las pymes. Si se aprobara este año, las empresas deberían comenzar a liquidar el tributo desde el ejercicio 2012, lo que implicaría que el primer pago concreto se efectivizaría entre marzo y abril de 2013.

Moyano llegó con este panorama ayer, puntualmente a las 17, a la Casa de Gobierno, donde lo esperaba la Presidente. Con la jefa de Estado se encontraban el ministro de Economía, Amado Boudou, y el de Trabajo, Carlos Tomada. Antes, ambos mantuvieron un encuentro con Cristina de Kirchner, donde, según voceros, hablaron de política. El titular de la CGT llegó con la plana mayor de sus colaboradores. Entre otros, se ubicaron en la escenografía formada por escritorios circulares el judicial Julio Piumato, el taxista Omar Viviani, el canillita Omar Plaini y el titular de Dragados, Juan Carlos Schmidt. Al final del encuentro, estos dos últimos ejercieron el rol de voceros. Explicaron que la mayor parte de la conversación entre el Gobierno y sus colegas se refirió a la «defensa del modelo» para que se sostenga «durante los próximos 25 años». Se habló también del pedido de la jefa de Estado de prudencia para el reclamo de aumentos de salarios en las actuales negociaciones paritarias (muchos de los que estaban sentados alrededor de la Presidente están pidiendo aumentos de más del 35%, muy por encima del 24% que cerró Moyano en su momento).

La CGT hizo veladamente un pedido para considerar exigua la suba del mínimo no imponible de Ganancias del 20% dispuesta por el Gobierno desde mayo. Según los sindicalistas, en algún momento se deberá atender «la cuestión de la carga impositiva de los trabajadores». Nuevamente la CGT solicitó a la Presidente que se presente a elecciones, y lugares en las listas. También se le deslizó al Gobierno que se tenga en cuenta al sindicalismo en el momento de elegir directores de la ANSES en las empresas.

Mañana será el turno de la Unión Industrial Argentina (UIA), en la nueva ronda de negociaciones para la firma de un eventual, y por ahora lejano, acuerdo social entre empresarios y sindicalistas. Por lo que se sabe, el titular de la UIA llevará un reclamo inaceptable para el oficialismo: que la oposición participe de las discusiones.

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