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Reparto de soja a provincias ya complica el superávit
Alberto Fernández
Era lógico que no se recordaran las proyecciones macroeconómicas que el Gobierno utilizó como base para calcular el Presupuesto de este año. Es tal la falta de relevancia de esa ley -producto de años en los que vía decretos de necesidad y urgencia y resoluciones de la Jefatura de Gabinete (Alberto Fernández batió récords con ese tipo de medidas), sus partidas se modificaron sistemáticamente- que recién ahora, con la firma del DNU por el que se coparticipó con las provincias la recaudación de las retenciones a la soja, comenzó a preocupar la pérdida total de vigencia de esa ley.
Ayer se adelantó que el radicalismo y la Coalición Cívica le exigirían esta semana a Cristina de Kirchner una reformulación del Presupuesto 2009 a través de una ley y no por un megadecreto al que seguro apelará el Gobierno para ajustar la realidad de los números a las metas presupuestarias.
Pero no sólo la coparticipación a las provincias minó las bases del Presupuesto.
«Debe sincerarse el Presupuesto nacional», dijo ayer el jujeño Gerardo Morales, «habida cuenta de las diferencias en la economía actual respecto de lo aprobado el año pasado».
Morales, como el resto de la oposición, pretende que el Gobierno envíe inmediatamente al Congreso un proyecto de ley para modificar íntegramente el Presupuesto 2009.
«Por un lado, se previó un dólar de $ 3,19, aunque ya trepó a $ 3,70. Los pagos en dólares se multiplican presionando sobre el mercado cambiario o detrayendo reservas del BCRA. Por otro lado, con el Fondo Federal Solidario, el Gobierno cambió mediante un DNU el destino del 30% de las retenciones a la soja. Es decir, fondos propios de la Nación van a repartirse entre las provincias, pero sin ningún tipo de previsión presupuestaria», dijo Morales.
Otro de los problemas a resolver es la proyección de crecimiento para este año, de la que depende íntegramente la pauta de ingresos que espera el Gobierno. La ley prevé un crecimiento del 4% del PBI, pero cualquier analista local ya anticipa que en el mejor escenario la economía argentina se estancará y, en el peor, podría retroceder más del 2%. Con ese panorama, la cantidad de fondos disponibles para cubrir las partidas del Presupuesto 2009 quedaría comprometida, más con una diferencia porcentual entre el cálculo de crecimiento y la realidad que podría superar los seis puntos.
Con ese panorama, repartir a las provincias derechos de exportación, como los de la soja, que estaban destinados a cubrir partidas del Presupuesto comprometidas para este año, sólo agrava la situación.
No son ésos los únicos problemas: «Los montos de recursos para subsidios para al sector privado, que a partir de los nuevos acuerdos de precios de los servicios públicos no serán asignados a ese fin, demuestran otra inconsistencia notoria», dicen el Congreso.
De todas formas, de las diferencias que presenta el Presupuesto con la realidad, el reparto de la soja es el que más preocupa: se argumenta que la Presidente les propuso a los gobernadores «un sistema de falsa coparticipación», parecido al que aplica en el impuesto al cheque que con una recaudación superior a los $ 22 mil millones, sólo reparte $ 3.500 millones manteniendo una deuda con las provincias de 7.500 millones».
«El kirchnerismo sistemáticamente ha menospreciado el Presupuesto como herramienta de planificación y control de los recursos para políticas públicas; no queremos que aparezca, como el año pasado, otro DNU que asigna partidas sin ningún tipo de control. No estamos en el Congreso para aplaudir manotazos», cerró ayer Morales.


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