Un día después de una manifestación que reunió a cientos de miles de personas en Kiev, las autoridades dieron muestra de su firmeza ante la calle, eclipsando una aparente muestra de apertura y apoyo al diálogo del presidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, que aceptó a final de la mañana de ayer iniciar negociaciones con la oposición, que pide su dimisión desde que rechazó firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE).
Pero al final de la tarde, se cumplió el plazo dado a los manifestantes para levantar sus campamentos y las fuerzas de seguridad pasaron a la acción. Decenas de ucranianos que bloqueaban desde hacía una semana el Ayuntamiento, la sede del Gobierno, la Administración Presidencial y la Rada Suprema (Legislativo) fueron obligados a retroceder por los efectivos antidisturbios en una operación que se desarrolló sin enfrentamientos.
Efectivos del Ministerio del Interior también comenzaron a retirar las barricadas y tiendas de campaña levantadas por los opositores en las inmediaciones del edificio del gabinete de ministros.
El desalojo de la sede del Gobierno provocó la cólera de la oposición. "Nos manifestamos pacíficamente", reaccionó el diputado Igor Shvaika, del partido ultranacionalista Svoboda. "Pero si el presidente y la Policía traspasan los límites, responderemos en consecuencia", advirtió. "El poder intenta ejercer una presión psicológica y asustarnos, pero la gente está concentrada aquí y van a quedarse", dijo otro de los líderes opositores, el boxeador Vitali Klitshko.
Yanukóvich parecía haber escuchado los llamamientos a la calma de los países occidentales al anunciar, previamente, que hoy se reuniría con los tres expresidentes del país -Leonid Kravchuk, Leonid Kuchma y Víktor Yushenko-, para tratar la situación. Esta reunión debería servir para sentar las bases de unas negociaciones que reúnan al poder y a la oposición con el objetivo de "encontrar un compromiso", según un texto de la presidencia.
Por otra parte, el partido Batkivshchina, de la ex primera ministra encarcelada, Yulia Timoshenko, aseguró que las fuerzas de seguridad entraron en su sede en Kiev. Sin embargo, la Policía desmintió esa información. "Todos nuestros servidores fueron robados", denunció el líder del partido, Arseni Yatseniuk.
| Agencias AFP, EFE y ANSA |


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