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Republicanos, contra el plan “diabólico”
Sarah Palin
Podría pasar, dio a entender Palin, que su hijo pequeño, con síndrome de Down, sea víctima de un «gremio de la muerte» que decida «quién merece atención médica» si el presidente consigue sacar adelante sus planes.
Según afirmó la ex candidata a la vicepresidencia en Facebook, la propuesta racionará el cuidado médico y los que sufrirán serán los enfermos, las personas mayores y quienes padecen alguna invalidez. El diario The New York Times señala que, por el tono de sus críticas, Palin parece estar en plena campaña electoral para la contienda de 2012.
Pero la violencia no es sólo verbal. Durante varios actos recientes, en los que congresistas demócratas buscaban apoyo para los planes del mandatario, se pasó a los golpes. La Policía intervino y varios heridos tuvieron que ser atendidos en hospitales.
Otras presentaciones de políticos fueron canceladas por motivos de seguridad. Algunos seguidores de Obama fueron recibidos a gritos y con los puños, mientras otros lloraban de miedo. Incluso hubo una amenaza de muerte contra un parlamentario.
Al propio presidente se lo acusó directamente de promover la eutanasia y se lo califica como «socialista». En internet circula estos días un póster que muestra a Obama como el «Joker», el malvado de la serie cinematográfica de Batman, junto a un papel impreso con el título «reforma sanitaria» y una esvástica en la parte superior.
Obama no había previsto ese transcurso de los acontecimientos. Según su plan original, la reforma de salud debía estar sellada antes de que empezara el receso de verano (boreal).
Pero no sólo la fuerte resistencia de los republicanos, sino también entre las propias filas demócratas hizo saltar por los aires el plan. En el Congreso, los simpatizantes y escépticos del ala más moderada del Partido Demócrata alcanzaron a duras penas un compromiso.
Los principales puntos de la disputa son los altos costos de la reforma, más de un billón de dólares en un período de diez años, según las estimaciones, así como el plan de Obama de ofrecer un seguro médico público como alternativa a las pólizas privadas.
Una opción de ese tipo pretende forzar a una mayor disciplina económica a las aseguradoras privadas y dar, asimismo, acceso a la cobertura médica a más ciudadanos norteamericanos, entre los cuales 46 millones no cuentan actualmente con un seguro.
Las semillas sembradas por la oposición, al parecer, dan frutos. Políticos republicanos de primera fila califican los excesos de espontáneos y de saludables muestras de la preocupación de los ciudadanos. Los demócratas, por su parte, sospechan de maniobras organizadas. En efecto, muchos conservadores piden en internet que no se deje hablar a los simpatizantes de Obama.


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