28 de diciembre 2016 - 12:46

Repunte con acumulación de desequilibrios

Repunte con acumulación de desequilibrios
Ni la economía ni el frente social fueron los puntos fuertes del primer año del Gobierno, que cerrará con una inflación de 40%, caída del poder adquisitivo, pérdida de puestos de trabajo y aumento de la pobreza. El PBI caerá más de 2%, con retrocesos en el consumo y la inversión.

Una parte de estos costos obedeció a la inevitable herencia, otra parte a errores de diagnóstico y gestión, como creer que la salida del cepo no aceleraría la inflación, apostar todo a las inversiones, la mala praxis en tarifas o ralentizar la obra pública. En 2017 la inflación volvería a la velocidad crucero de 2007-2015 (alrededor de 25%), lo cual combinado con ingresos (salarios y jubilaciones) que incorporarán parte de la inflación pasada, redundaría en un leve repunte del poder adquisitivo.

A este efecto se le sumará el impacto positivo de las medidas que emanaron del Poder Legislativo para apuntalar el consumo y la actividad, algunas de ellas propuestas por el Ejecutivo que fueron acompañadas y mejoradas (rebaja del IVA, Reparación Histórica, blanqueo) y otras directamente impulsadas por espacios opositores como el Frente Renovador (Ley PyME, Impuesto a las Ganancias).

También incidirán las necesidades electorales del Gobierno, que llevarán a una política fiscal más expansiva que lo pensado inicialmente. La inversión repuntará por el ciclo económico, pero con capacidad ociosa disponible, la "lluvia" volverá a posponerse.

De esta forma, el mix esperado de crecimiento e inflación (3%/25%) a mi entender sólo luce alentador al compararse contra el cuadro inicial, ya que estará concentrado en pocos sectores, no terminará de "sentirse" en la gente, el poder adquisitivo no recuperará lo perdido este año y la creación de empleo será baja.

Para peor, por las tentaciones electorales se acumularán desequilibrios (cambiarios y fiscales, con fuerte aumento del endeudamiento) que hacen prever que el Gobierno querrá ajustar en 2018. En otras palabras, la nueva gestión no escapa a la "maldición de los años pares". Por ello, la mejora del cuadro macro esperada viene acompañada de luces de alerta y de un llamado a corregir el rumbo.

Necesitamos volver a poner al consumo interno (80% del PBI) como motor de la economía y a la inversión como su lubricante. Necesitamos aprender de la historia: el PBI per cápita de 2017 será 2% inferior al de 2011, por haber apostado o sólo al consumo o sólo a la inversión. Este enfoque implica una agenda concreta: medidas activas de fomento del empleo de calidad, de la competitividad de las pymes y del fortalecimiento de la base productiva del país.

Así como desde la oposición, el Frente Renovador en 2016 apoyó constructivamente las iniciativas del Gobierno e impulsó las medidas que acotaron la caída en la actividad y explicarán parte del repunte en 2017, el año que comienza continuará apostando al diálogo y actitud constructiva, porque sólo así nos acercaremos lo más posible a las soluciones óptimas que necesitamos.                                                                                                                                               

(*) Economista del FR y Diputado de la Nación

Producción periodística: Juan Pablo Marino