El dólar finalizó ayer con un impulso del 0,35% hasta los $ 7,930 en el mercado mayorista, bajo la atenta mirada de la mesa de dinero del Banco Central, que decidió no intervenir en la rueda. Con un ritmo de liquidación de los exportadores que se mantiene en los u$s 100 millones diarios, la entidad continúa restringiendo parte de la demanda de bancos e importadores para mantener al billete en torno a los $ 8,00. Las reservas internacionales del ente que dirige Juan Carlos Fábrega, registraron una merma de u$s 99 millones por la caída del oro y el pago de obligaciones. De esta manera, cerraron en los u$s 27.371 millones.
Por su parte, el dólar oficial trepó tres centavos, a $ 7,935, en las principales casas de cambio del microcentro porteño. Fue el ascenso más importante desde el 21 de febrero. Así, el denominado dólar "tarjeta" terminó en los $ 10,712, mientras que la variante de ahorro que convalida la AFIP se negoció a $ 9,522.
En tanto, el billete paralelo perdió cinco centavos hasta los $ 10,90, en una plaza que continúa fluctuando al ritmo del contado con liquidación. Este tipo de cambio bursátil, que se utiliza para fugar capitales del país, cayó catorce centavos a $ 10,14.
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