19 de diciembre 2014 - 00:00

Reservas crecen a contramano de las de países vecinos

Reservas crecen a contramano de las de países vecinos
 El ingreso de dólares que coyunturalmente percibió el país por el acuerdo con China de un swap de monedas, las inversiones de las telefónicas para la implementación del 4G y la decisión de mantener trabadas las importaciones revirtieron una tendencia que se mantenía a lo largo de las últimos años para el Banco Central.

Desde el desembarco de Alejandro Vanoli, el 1 de octubre pasado, las reservas internacionales de la Argentina están creciendo a contramano de la región, en un contexto de salida de divisas de los mercados emergentes, en el que los bancos centrales de los países vecinos sufren un drenaje de divisas y muestran un saldo negativo en sus activos.

El comportamiento se había mantenido en un sentido exactamente inverso a partir de que en 2007 se disparara la fuga de capitales en la economía local, de que en 2010 el Gobierno resolviera pagar la deuda con reservas y de que en 2011 se instalara el cepo cambiario. Ahora, a pesar del atraso cambiario, de la caída de las exportaciones y de la inversión extranjera directa, el BCRA fue el organismo monetario que más reservas acumuló desde la llegada de Alejandro Vanoli al frente del Banco Central; y de los pocos, con excepción de Bolivia y Colombia, que logró un balance positivo en ese período.

Según las estadísticas de los distintos bancos centrales de la región, la Argentina captó u$s 2.890 millones de dólares entre el 1 de octubre y ayer (cerraron en u$s 30.810 millones), mientras que en el mismo tiempo Bolivia acumuló u$s 443 millones y Colombia, u$s 277 millones. El resto de los países vecinos, en cambio, perdió divisas: Brasil, unos u$s 836 millones; Paraguay, unos u$s 246 millones; Uruguay, u$s 189 millones; Chile, u$s 918 millones; Venezuela, u$s 445 millones; y Perú, u$s 544 millones (ver infografía).

Con todo, hay que destacar que la acumulación de reservas de la Argentina en este tiempo estuvo explicada totalmente por el swap de China (u$s 2.300 millones) y el ingreso de divisas de las telefónicas (u$s 600 millones).

El escenario adverso de salida de divisas para todos los emergentes fue lo que obligó a estas economías a depreciar fuertemente sus monedas. El real se ubicó en estos días en su valor más bajo de los últimos diez años respecto del dólar; y el promedio de depreciación de las monedas de la región fue del 20% en la segunda mitad del año. En el mismo tiempo, sin embargo, y a pesar de perder competitividad externa frente a sus socios comerciales, la Argentina decidió apreciarla, manteniéndola entre los $ 8 y los $ 8,50 a pesar de sufrir una inflación que alcanza el 40% anual.

Con todo, la película es bastante menos feliz si se consideran la caída de actividad que debió enfrentar la Argentina (en parte, por el atraso cambiario, el cepo al dólar y el freno a las importaciones) y el rezago que vino acumulando el stock de reservas del Banco Central respecto de la región a lo largo de los últimos años. En 2014, Paraguay, Uruguay y Bolivia registraron una ganancia de reservas diez veces mayor que la que recibió la Argentina; Colombia, 16 veces mayor.

Dejá tu comentario