Esta vez se autorizó el uso de u$s 7.504 millones, que al igual que lo sucedido en 2010, se irán girando de manera gradual, con lo cual no se producirá una caída abrupta en el nivel de reservas. Las divisas engrosarán el Fondo de Desendeudamiento Argentina y desde allí saldrán los pagos correspondientes cuando se produzcan los vencimientos.
Pese a que en esta ocasión no hubo estridencias, igual el directorio de la autoridad monetaria no consiguió unanimidad, ya que uno de sus directores, Carlos Pérez, decidió abstenerse.
Si todo sale de acuerdo con lo planificado por la institución que preside Mercedes Marcó del Pont, el año igual debería terminar con saldo favorable en materia de reservas. Sucede que si bien se utilizarán u$s 7.504 millones, del otro lado el Central espera comprar unos u$s 12.500 millones en el mercado cambiario. Si estas proyecciones, que figuran en el nuevo Programa Monetario, se cumplen, las reservas tendrían que aumentar alrededor de u$s 5.000 millones a lo largo del año.
Marcó del Pont salió a defender la decisión de utilizar nuevamente reservas para enfrentar el pago de deuda. Y criticó a los que señalan que su uso genera más inflación. Éstas fueron algunas declaraciones de la titular del BCRA:
Al mismo tiempo, la funcionaria defendió la política de acumulación de reservas a través de la compra de dólares por parte del BCRA, definiéndola como una «política de Estado», que tiene como origen la política cambiaria. «Los que dicen que comprando los dólares que sobran en el mercado estamos generando inflación atentan directamente contra la política de tipo de cambio real y, a través de ella, contra el desarrollo de la industria, el despliegue del mercado interno y el aumento del empleo».
«Quienes postulan el abandono de la política de acumulación de reservas -agregó- en el fondo tienen en mente un país muy diferente al que quiere este Gobierno en materia de desarrollo productivo y nivel de empleo».


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