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Reunión del G-20 estará dominada por la “guerra de las divisas”
Mientras el mundo aún lucha para salir de la crisis de 2008/2009, Corea del Sur quiere crear un mecanismo de protección del sistema financiero mundial, con el objetivo de resguardar a los mercados emergentes de los sobresaltos provocados por cambios bruscos en los flujos de capitales. Reunidos en Gyeongju (sudeste), los ministros evaluarán el estado de salud de la economía mundial y discutirán la reforma del Fondo para reforzar la posición de los países emergentes, así como las reglamentaciones financieras.
Corea del Sur quiere además que el tema del desarrollo ocupe un lugar importante por primera vez en la agenda del G-20. A pesar de esos proyectos loables, la reunión en la pequeña ciudad costera debería estar dominada por la «guerra de las divisas», una cuestión que preocupa cada vez más a los principales actores económicos mundiales. El problema por los tipos cambiarios no es «un duelo en un western», matizó el ministro surcoreano de Finanzas, Yoon Jeung-Hyun.
«Corea del Sur subrayará que una guerra de monedas equivale a una destrucción mutua de la economía y empujará a favor de un compromiso», indicó un responsable surcoreano, que no quiso revelar su identidad.
El ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, que acuñó el término «guerra de las divisas», no asistirá a la reunión, informaron el miércoles fuentes oficiales. El gran centro de todo este debate es la cotización del yuan, la moneda china, que según Estados Unidos y otras potencias occidentales está infravalorada para sostener las exportaciones del gigante asiático, lo que afecta la balanza comercial de esos países con China.
Suba
De su lado, China respondió la semana pasada acusando a Estados Unidos de cargar sobre las espaldas chinas sus dificultades económicas internas. El miércoles, el banco central chino subió las tasas de interés por primera vez en tres años, en una decisión que sorprendió a los mercados y provocó una subida inmediata del dólar. Pero el alza de las tasas de interés podría atraer a China capitales especulativos en busca de mercados con buen rendimiento, lo que complicaría los esfuerzos de Pekín para evitar un aumento de la cotización del yuan con respecto al dólar norteamericano.
En tanto, las voces de advertencia contra las consecuencias nefastas de la «guerra de las divisas» se multiplican. El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, criticó el martes la «búsqueda de beneficios individuales a corto plazo». La advertencia de Lamy se suma a la formulada el lunes por el director general de la FMI, Dominique Strauss-Kahn, quien pidió mantener el espíritu de cooperación, sin lo cual «la recuperación está en peligro».
Para el experto Yoon Deok-Ryong, investigador del Instituto Coreano para la Política Económica Internacional, será difícil encontrar un acuerdo final en la reunión ministerial de Gyeongju. «Sin embargo, podría lograrse un acuerdo para abstenerse de tomar medidas susceptibles de envenenar la situación hasta la próxima cumbre del G-20 prevista para 2011 en Francia», adelantó.
Agencia Reuters

