La foto de la medianoche del 27-O, primera toma de la película de 2015, promete una ristra de novedades. Si las primarias, con los 27 puntos del FpV a nivel nacional, dinamitaron la fantasía de la re-reelección cristinista, la general del domingo dará un anticipo fiel, aunque supeditado a futuros vaivenes, de quiénes estarán en la grilla futura.
El mapeo, entre regresos y confirmaciones, despegues y retrocesos, dibuja el staff, numeroso, que protagonizará los dos años que le quedan por delante a Cristina de Kirchner. Intervienen la ilusión opositora y los desafío de un peronismo segmentado. Veamos:
Como entidad global, el FpV-PJ apuesta a remontar el desastre de las PASO que, además del peor score de la década, le deparó derrotas impensadas como las de San Juan y La Rioja. En lo operativo, aun mejorando los números nacionales -sueña con superar el 30%, lo que implica crecen más de 4 puntos-, Cristina de Kirchner deberá enfrentar un Congreso con números ajustado y la volatilidad propia de un Gobierno que se despide. Si el voto anti-K se leyó como un rechazo, entre otras cosas, a un hipotético tercer mandato de la Presidente, una mejora estará lejos de abrir una puerta, siquiera mínima, a que aquella idea resucite.
Potenciales mejoras focalizadas que emulen el resultado del 28-J de 2009 tendrían una matriz local, consecuencia de que luego de las PASO las campañas se provincializaron. Si Jorge Capitanich y Sergio Urribarri mejoran sus cifras, o si en San Juan, con José Luis Gioja accidentado, el peronismo da vuelta la elección, será por cuestiones puramente locales. Lo mismo para un presunto envión de Martín Insaurralde en la provincia de Buenos Aires. Es decir: una mejoría integral del FpV-PJ será, a diferencia de lo que ocurrió en 2011, de abajo hacia arriba. La Presidente, por eso, estará en deuda con los gobernadores y no al revés.
El rasgo inquietante es que Cristina fue la estrella electoral de las primarias y nacionalizó la elección, pero ahora es una figura ausente, aun desde antes de su intervención quirúrgica. Algunos caciques tienen, al margen, otros reproches: Eduardo Fellner, en Jujuy, hace números finos porque luego de ganar por menos de tres puntos ahora deberá lidiar con la fuga de votos que en Casa Rosada creen que le producirá Milagro Sala, la dirigente de la Tupac Amaru. En el repaso nacional, el Gobierno estima que puede dar vuelta la elección de San Juan, pero ve peligrar la ajustada victoria jujeña.
El mismo dato ilusiona a la UCR, que en las PASO se anotó cinco victorias propias y dos en alianza. Julio Cobos regresa a la tarima pública desde Mendoza para entrar en la carrera de 2015. El radicalismo se prepara para repetir los triunfos en Santa Cruz, con Eduardo Costa, Corrientes, La Rioja y Catamarca. Ser, además, socio menor de Hermes Binner en Santa Fe, desde donde el exgobernador volverá a alinear los planetas para insistir con la presidencia. El tiempo dirá si el esquema previsible de una primaria grande contra Cobos prospera.
El segundo ensayo de las PASO parece reforzar el sistema como mecanismo electoral y asoma como una variante para evitar la atomización. Mario Das Neves quiere anotarse en Chubut la victoria más holgada desde la oposición con el plan de regresar al ring nacional. Como José Manuel de la Sota, Das Neves observa el sistema de las primarias como un atajo para no salirse del peronismo y podría encontrar, en el futuro, las puertas abiertas de Daniel Scioli, obsesionado por aislar a Sergio Massa, el seguro ganador de la elección bonaerense, que se muestra como un "renovador" convencional en el sentido de no intentar, al menos por internas, apropiarse del peronismo.
Esa decisión de Massa tiene un beneficiario directo: Mauricio Macri. El porteño confía en que el amontonamiento de votos que UNEN logró en las primarias se desintegre y pueda festejar victorias en diputados y senadores. Su alianza con Massa caduca el domingo, al punto que intentará, en el futuro, disputar el voto del centro que sedujo el tigrense. Un peronismo dividido entre dos candidatos semeja, para Macri, el escenario de 2003, que le permite tener expectativas de competitividad.
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