10 de agosto 2009 - 00:00

Revelan graves vejaciones a los detenidos en Irán

Nazak Afshar, una iraní empleada de la sección cultural de la Embajada de Francia, llora durante un juicio a reformistas que resistieron el supuesto fraude que consagró a Mahmud Ahmadineyad en la presidencia.
Nazak Afshar, una iraní empleada de la sección cultural de la Embajada de Francia, llora durante un juicio a reformistas que resistieron el supuesto fraude que consagró a Mahmud Ahmadineyad en la presidencia.
 Teherán - La represión que desató la teocracia iraní ante la inédita revuelta de jóvenes reformistas alcanzó niveles gravísimos, de acuerdo con denuncias de algunos de los detenidos. El líder del partido opositor reformista iraní Etemad Melli, Mehdi Karrubí, denunció ayer en la página web de la agrupación que algunos prisioneros políticos fueron brutalmente violados durante su detención tras las protestas por las controvertidas elecciones en el país, en las que Mahmud Ahmadineyad fue reelecto por amplia mayoría.

Karrubí dijo que algunas de las detenidas fueron abusadas sexualmente de manera tan salvaje en prisión que sus genitales quedaron desgarrados. En una carta al líder de la Asamblea de Expertos, Akbar Hashemi Rafsanyani, Karrubí aseguró también que hubo hombres jóvenes que fueron «brutalmente violados». Asimismo, relató que los abusos sexuales llevaron a las víctimas a depresiones y graves problemas psicológicos. Según la página web de Etemad Melli, la carta a Rafsanyani fue enviada hace diez días, pero como el ex presidente, también miembro de la oposición, no respondió a las acusaciones de Karrubí, éstas se hicieron públicas en el sitio de internet.

Tras las protestas por el presunto fraude en las elecciones presidenciales del 12 de junio se detuvo a más de mil manifestantes, la mayoría de los cuales fue liberada, aunque más de cien continúan detenidos.

Algunos de los prisioneros fueron encarcelados en la prisión de Kahrizak, en el sur de Teherán, también conocida como el «Guantánamo de Teherán», que fue cerrada el mes pasado porque no contaba con los estándares necesarios para preservar los derechos de los detenidos.

El jefe policial iraní Esmaeil Ahmadi-Moqaddam confirmó ayer que hubo abuso físico en la prisión de Kahrizak y dijo que «hubo algunas violaciones en este centro y algunos de los funcionarios allí no cumplieron órdenes».

El oficial señaló que el jefe del centro de detención fue arrestado y despedido, al igual que dos guardias del lugar.

El fiscal general iraní, Ghorban-Ali Dorri-Najafabadi, también confirmó los maltratos físicos en Kahrizak, a los que calificó de «indefendibles» y por lo que demandó un castigo para todos los responsables de los maltratos a prisioneros.

Ghorbanali, citado por The New York Times, se refirió a «errores» que llevaron «a pocos, dolorosos, casos que no pueden ser defendidos: quien haya participado deberá ser castigado».

Entre los «errores» que mencionó el fiscal general -el primer alto dirigente iraní que reconoce que hubo casos de tortura-, está «el incidente de Kahrizak», donde murieron algunos detenidos en dicha prisión. «Quizá hubo casos de tortura en los primeros días tras las elecciones (presidenciales del 12 de junio pasado), pero tenemos la voluntad de dar curso a cualquier denuncia y perseguir las irregularidades que hubo», concluyó el fiscal general.

Agencias ANSA y DPA

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