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Reveló Despouy que la Corte le pidió auditar obras del Gobierno
Ricardo Alfonsín, Leandro Despouy, Mario Barletta
Despouy dio ayer un informe completo sobre sus 10 años de gestión en el Salón Azul del Congreso, tal como se había comprometido en la UCR, un acto que el santafesino Mario Barletta, presidente del radicalismo, transformó luego en despedida del cargo para el auditor general, alegando la necesidad de cerrar un capítulo y cambiar de funcionario en el cargo principal que tiene la oposición.
Pero tras las muertes de Once y los informes de la AGN, todo cambió, generando una crisis dentro del radicalismo que se dividió entre quienes apoyan la continuidad de Despouy, como Ricardo Alfonsín, y quienes buscan hacer equilibrio y no desautorizar a Barletta.
Ayer el auditor no dejó lugar a dudas: «De ninguna manera esto fue una despedida. Estoy dispuesto a seguir», dijo a la salida de esa reunión. «Hay enormes desafíos en la AGN y es el partido el que va a tener que definir quién lo va a representar. Hasta ahora fui yo y estoy dispuesto a seguir, pero depende de la voluntad orgánica de las autoridades».
Despouy se maneja más como un diplomático, que lo es, que como un auditor de la Nación. De hecho, ayer cosechó aplausos y apoyos de todo el radicalismo y sobrevoló así la interna partidaria: «Ese respaldo da una sensación de reconocimiento, de valoración de la gestión. Ahora las conclusiones las dará el partido».
Lo dijo tanto de Barletta como de Alfonsín y el presidente de la Convención Nacional, Hipólito Solari Yrigoyen, cada uno de ellos en una posición distinta.
El resumen que Despouy desgranó ayer en el Senado pasó por algunas de las auditorías más conflictivas para el Gobierno, una suerte de tren fantasma de los casos más complicados para el kirchnerismo.
Así recordó auditorías sobre transporte, energía, presupuesto, Aerolíneas Argentinas, medio ambiente o el APE. No se quedó allí y pidió más facultades y una reglamentación del artículo 85 de la Constitución nacional que fija el funcionamiento de la AGN para limitar el poder del oficialismo en ese cuerpo revisor.
«El país se debe un debate sobre el control. La tarea de la auditoría se debe expandir a todas las áreas del Gobierno y del sector público», reclamó.
Frente a oficialistas y opositores repasó los años que comenzaron tras la salida del Gobierno de Fernando de la Rúa. Pero el tema central fueron los trenes sobre los que la AGN tiene dos auditorías, una de 2008 y la nueva conocida hace dos semanas, lapidarias con la gestión de mantenimiento y seguridad de TBA en sus trenes. Todos esos informes fueron previos a la tragedia y, en el caso del de 2008, conocido de sobra por el Gobierno.
«Es momento de que el Gobierno entienda que el control sirve para mejorar la gestión del Estado», dijo acompañado de los auditores por el radicalismo Alejandro Nieva y Horacio Pernasetti.
Desde la primera fila lo siguieron Alfonsín, Ángel Rozas, Solari Yrigoyen, Mario Negri, Gerardo Morales, Ricardo Gil Lavedra y Luis Naidenoff (parte de su apoyo en el partido), junto a Hermes Binner, Claudio Lozano, Juan Carlos Zabalza, Rubén Giustiniani, Victoria Donda, Víctor De Gennaro y Margarita Stolbizer. Logró sumar a la platea también a Gabriela Michetti, Federico Pinedo, Gustavo Ferrari, Fernando Pino Solanas y Adrián Pérez.


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