28 de octubre 2009 - 00:00

Revive romance entre UCR y Carrió para resistir al Gobierno

Elisa Carrió y el radical Gerardo Morales volvieron a encontrarse en público en el Comité Nacional partidario. Se unen para resistir el intento del kirchnerismo de mantener todo el control del Congreso desde el 10 de diciembre.
Elisa Carrió y el radical Gerardo Morales volvieron a encontrarse en público en el Comité Nacional partidario. Se unen para resistir el intento del kirchnerismo de mantener todo el control del Congreso desde el 10 de diciembre.
Elisa Carrió volvió ayer al Comité Nacional de la UCR. Fue para una reunión casi de emergencia para salvar la sociedad que armó junto a Gerardo Morales y el socialismo, el Acuerdo Cívico y Social, en un momento en que el cobismo le disputa el poder al presidente del radicalismo y el kirchnerismo prepara la lucha para retener desde el 10 de diciembre el control del Congreso, a pesar de haber perdido la mayoría en las elecciones de junio.

El intento de acercar posiciones se dio después de los peores meses que atravesó el grupo por los cruces de Carrió con Julio Cobos y la ruptura de una posición común frente al diálogo político que convocó el Gobierno.

Así, la paz que buscaba Morales con Carrió pareció llegar incluyendo también al socialismo, al punto que la diputada Silvia Ausburger, la tercera en esa mesa, hasta tranquilizó al resto de los socios aclarando que Hermes Binner no concurriría hoy a la Casa Rosada al acto de lanzamiento de la reforma electoral y que aún no conocían el proyecto oficial. Calmó ánimos después de que el propio gobernador santafesino apoyara públicamente la reforma política.

Mientras Morales le cebaba mate a Ausburguer (Carrió no tomó y siguió con su hábito del café) y corrían por la mesa las masas que el jefe de la UCR había mandado comprar, acordaron que hubiera un cierre de reunión con documento y declaración, como todo acto radical. Allí anunciaron la agenda parlamentaria que desde el 10 de diciembre llevará al Congreso el Acuerdo Cívico y Social, despejado ahora de algunas promesas incumplibles, sobre todo por los números en el recinto, que lanzaron Carrió y Morales en las últimas semanas.

Y hubo foto, aunque accidentada: la chaqueña pidió le colgaran detrás el cartel con el logo del Acuerdo Cívico y Social que los acompañó en las elecciones. No fue posible; en el fragor de la campaña todas esas banderas desaparecieron. Para no caer en el monopolio del escudito radical, se optó por una simple pared blanca.

En el documento la UCR, Carrió y el socialismo pidieron que «se respete la voluntad popular manifestada en las elecciones nacionales del pasado 28 de junio, en la conformación de las comisiones tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado».

También que «se constituyan todas las comisiones bicamerales en proporción a la representación de cada uno de los bloques parlamentarios, y en especial, la puesta en funcionamiento, con mayoría de la oposición, de la bicameral de seguimiento y fiscalización de los organismos y actividades de inteligencia».

Y decidieron impulsar en común el proyecto de ingreso universal para la niñez, «restablecer el equilibrio constitucional en el Consejo de la Magistratura» con un proyecto común, promover una tarifa social en los servicios públicos, crear una comisión investigadora sobre saqueo de los recursos naturales y otra sobre obras y servicios públicos.

Carrió insistió sobre la inclusión en esa lista de proyectos sobre lucha contra el narcotráfico y radarización del espacio aéreo, políticas productivas expansivas de la actividad agroindustrial, rehabilitación de adictos, promoción del empleo joven, normalización del INDEC, Ley de Coparticipación Federal, movilidad previsional con el 82% y una ley de educación superior.

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