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Revolución familiar
El Chevrolet Spin se destaca por ser el primer modelo en su segmento con tres filas de asientos y capacidad para siete pasajeros. Una opción más accesible para las familias que necesitan un vehículo de estas características.
Un diseño con clara impronta de la nueva imagen de Chevrolet, marcado por una gran parrilla. Gran habitabilidad en su interior y un ambiente luminoso.
El modelo se ubica entre el Meriva y el Zafira, dos exponentes de la marca que dejaron de comercializarse, y está montado sobre la plataforma del Cobalt que próximamente se conocerá en la Argentina.
En materia de diseño, el Spin se caracteriza por una trompa prominente marcada por una gran parrilla que se encuadra en la nueva imagen de la marca y que lo muestra como un vehículo robusto. La misma sensación provoca la visión de la parte trasera debido a un portón de grandes dimensiones. Es más largo, más angosto y más bajo que la Zafira.
El interior luce amplio y luminoso con materiales de calidad acorde con su segmento. La primera fila es cómoda mientras que la segunda plaza, si bien está pensada para tres personas, la del medio cuenta con espacio para un pasajero de contextura no muy grande. Lo mismo sucede para las de la tercera fila, que están reservadas para niños. Aun con las tres filas utilizables, el espacio del baúl es razonable ya que permite ocuparlo en altura. De todas maneras, los respaldos son abatibles, lo que en caso de necesitar mayor carga pueden adaptarse.
La posición de manejo es elevada, una tendencia que crece en los nuevos modelos, pero la columna de dirección sólo se ajusta en altura y no en profundidad.
La unidad probada fue el tope de gama LTZ, de siete asientos, con caja automática de seis marchas y motor naftero de 1.8 cc y 105 cv. Se prevé la llegada de una versión con motorización diésel, pero aún no hay fecha definida.
Desempeño
Su desempeño en ciudad se destaca por la buena respuesta de la suspensión de estilo blando que amortigua las irregularidades y baches porteños. La dirección es equilibrada, ni liviana ni dura, y el despeje del suelo es bueno, lo que evita golpear en lomadas o cunetas. En ruta hay que medirlo con el criterio lógico: se trata de un vehículo familiar, por lo que no está pensado para grandes velocidades ni un manejo adrenalínico. Es sensible a los vientos laterales, consecuencia de su diseño, y movedizo en las curvas si se la toma de manera exigente.
La insonorización es buena, pero al acercarse a los 130 km/h la rumorosidad del motor se hace sentir. Igualmente, ofrece un buen confort de marcha. La caja de cambio no es de las más rápidas y acentúa el estilo familiar del modelo. Hay que darle tiempo al paso de los cambios. De todas maneras, cuenta con la opción secuencial con el paso de los cambios desde un dispositivo instalado en la palanca de cambio.

