11 de mayo 2026 - 11:12

¿Por qué la obra teatral "Las hijas" sigue entre las más vistas en su segunda temporada?

La obra con sólidas actuaciones y notable química entre Pilar Gamboa, Soledad Villamil y Flor Peña, alterna secuencias entre la lágrima y la risa hasta llegar a la carcajada. La clave está en el tono de comedia dramática que no lo vuelve un dramón sobre el Alzheimer.

Soledaad Villamil, Florencia Peña y Pilar Gamboa son Las hijas, en el Paseo La Plaza. 

Soledaad Villamil, Florencia Peña y Pilar Gamboa son "Las hijas", en el Paseo La Plaza. 

Hace tiempo que la cartelera porteña presenta un gran número de obras que abordan el esfuerzo de los hijos por sostener, acompañar y guiar a sus padres en el ocaso de la vida y “Las hijas” es una de ellas. Estrenada el año pasado en el Maipo y lanzada su segunda temporada en enero en el Paseo La Plaza, la obra protagonizada por las geniales Pilar Gamboa, Soledad Villamil y Florencia Peña (se sumó en lugar de Julieta Díaz quien no pudo continuar por una hernia de disco) sigue siendo éxito de público y recaudación ubicada siempre entre las 10 más vistas del teatro argentino.

Un tema duro como el Alzheimer y que en ocasiones redundó en fracasos de taquilla como “El padre”, con Pepe Soriano, porque “la gente no quiere ir a amargarse”, esta vez multiplica espectadores en la amplia franja etaria de esos padres y madres y de esos hijos e hijas que asisten al teatro para mirarse en el espejo. La clave está en el tono de comedia dramática que no lo vuelve un dramón sobre el Alzheimer sino en una propuesta con sólidas actuaciones y notable química entre las actrices, que alterna secuencias de la lágrima y risa hasta llegar a veces a la carcajada.

La obra funciona por varios motivos. En primer lugar, porque parte de ese tema universal y cercano que es ¿quién quiere ver que su madre se apaga? De modo que estas hijas van de la negación a la aceptación, anudadas entre múltiples conflictos pero en especial uno: el vínculo con esta madre. A partir de secretos y tensiones se despliega un mundo cuya síntesis es “cada hija tiene la madre que recuerda”, o que sueña, o que construyó, o que padeció, o, en definitiva, que pudo. Se reflejan momentos en que se desmembra la familia que fueron y se configura la nueva familia que deberán ser desde ahora. El hacerse cargo de cuidar a una madre que algunas idolatran y otras resienten. Se las ve atravesadas por la historia familiar y cómo esas hermanas que ponen freno al dolor con el abrazo al son de “familia feliz” pese a que al segundo vuelvan los reclamos y los rencores.

DSC_5190

El fuerte boca en boca generó recomendaciones (“tenés que verla”), lo que potenció la sala llena. Las sólidas actuaciones son el punto más alto, que no se luciría si no fuera por el texto de Ariadna Asturzzi, quien acierta en secuencias que van del conflicto entre las tres, monólogos en los que los personajes hacen sus “descargos”, siendo esos los momentos más poéticos y emotivos, y el humor que proviene del texto pero sobre todo de cómo las actrices crearon sus personajes. Se adivina una libertad absoluta a estas tres actrices consolidadas para dotar de su impronta a estas criaturas, comandadas por Adrián Suar, un hacedor de éxitos devenido productor teatral estrella. En línea con las actuaciones, la incorporación de Flor Peña, aunque llegó por fuerza mayor, es todo un acierto y otro factor que suma público, ya que esta genial actriz tracciona por sí misma.

El efecto Paseo La Plaza no es menor. Se trata de uno los polos teatrales más fuertes de la ciudad. Muchas personas van “a ver algo” allí y terminan descubriendo obras por recomendación o visibilidad en cartelera. Finalmente, el engagement que genera en redes o también la conversación presencial: cuando una obra logra que el público salga emocionado hablando de lo que vio, se transforma en experiencia social que excede el mero espectáculo.

Te puede interesar