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Richard Bona: “Un show de jazz tiene que ser sexy”
Richard Bona: «Canto en inglés y francés porque me permite acercarme a públicos más masivos. Pero siempre siento que la música es mejor cuando canto en mi propia lengua».
Periodista: ¿Por qué un músico nacido en Camerún decide vivir en Europa primero, en Estados Unidos después, y dedicarse a tocar jazz?
Richard Bona: Me parece que se han juntado varios factores. En principio, que soy un gran viajero y disfruto estando en diferentes lugares y conociendo gente distinta; es en esa diferencia donde me siento cómodo. La verdad es que si fuera por mi espíritu, querría conocer todo en este planeta.
P: ¿Y en ese sentido, cuál es la contribución musical que hace usted como camerunés?
R.B.: Si lo que hago significa alguna contribución -y no me atrevo a decirlo yo-, será porque soy un músico de este mundo, y la música es, ante todo, un lenguaje universal.
P.: Usted comenzó a hacer música en su país. Conoció las grabaciones de Jaco Pastorious y del jazz. Trabajó en Europa y en los Estados Unidos. ¿Cómo ha ido modificándose su lenguaje musical en esa travesía?
R.B.: Nunca cambié el lenguaje de mi música. Es una alegría enorme para mí el haber tocado con Jaco, igual que con otros grandes como Mike Stern o Brandford Marsalis, pero yo creo que mi música no es como la de ellos. Por el contrario, lo que creo que ha pasado es que el contacto con estos grandes músicos ha enriquecido lo que yo hago.
P.: ¿Qué lo lleva a cantar en tan distintos lenguajes como el inglés, el francés y su nativo douala?
R.B.: Lo del inglés y el francés me permite acercarme mucho más directamente a públicos más masivos internacionalmente. Pero siempre siento que la música es mejor cuando está cantada en su idioma original. Finalmente, es allí cuando música y poesía encuentran su comunión y su perfección. De modo que seguiré cantando también en mi lengua.
P: ¿Y en el terreno musical, cuánto de camerunés conserva su trabajo?
R.B.: Ahí, claro, es más difícil de determinar porque la música es siempre un lenguaje menos explícito. Pero digamos un 50%, para ser democráticos.
P.: Usted es compositor, cantante y bajista. ¿Con cuál de esas tareas se siente más cómodo?
R.B.: Siempre tengo dificultades para contestar esa pregunta. Y lo que suelo responder es que dada mi personal manera de concebir el jazz y la música, disfruto del mismo modo de todas ellas. En cualquier caso, soy fiel a mí mismo, y eso es lo que me hace sentir cómodo.
P.: Recién hablábamos de los grandes artistas con los que ha trabajado, y a los que mencionábamos podríamos agregar a Joe Zawinul, Chick Corea, Bobby McFerrin, Pat Metheny, etc. ¿Qué diría que ha recibido de todos ellos?
R.B.: Definitivamente, aprendí de todos ellos. Yo me considero un estudiante de música permanente. Y esos músicos, muchos de los cuales son además amigos míos, han aportado muchísimo a mi formación. Si mi música es mejor ahora que cuando comencé es, sin dudas, por lo que ellos han aportado.
P.: Cuando se habla de su música se suelen escuchar rótulos como jazz, funk, pop, fusión, etc. ¿Cómo le gusta a usted caracterizar a su música?
R.B.: Sólo espero que sea buena música. En todo caso, eso de los rótulos y de las caracterizaciones se lo dejo a ustedes, los periodistas, o al público.
P: ¿Tiene referencias sobre la música argentina?
R.B.: Sí, por supuesto. Sé de grandes músicos como Astor Piazzolla, Oscar Aleman, Alberto Ginastera; más cercanamente Luis Salinas que es un artista genial. Se me escapan nombres en este momento, pero créame que la Argentina es un lugar muy importante para la música y todos quienes nos dedicamos a esto tenemos esa referencia.
P.: ¿Cómo serán sus conciertos en nuestro país?
R.B.: Tocaremos músicas de mi último disco, «The Ten Shades of Blues», porque estamos en medio de la gira presentación. Pero seguramente habrá también canciones de álbumes anteriores. En todo caso, lo que espero es que sean conciertos calientes y sexys. Así deben serlo siempre. Y en cuanto a la banda, me van a acompañar Etienne Stadjick en teclados, Mike Rodriguez en trompeta, Marshall Gilkes en trombón, Ernesto Simpson en batería y Jean Christophe Maillard en guitarra. Para mí quedan el bajo y la parte vocal. Respecto de mis compañeros, me gustaría decir que son grandes músicos, que amo mi banda y que espero que ustedes también terminen amándola.
Entrevista de Ricardo Salton


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