"Salí de clase con mochila, uniforme, trenzas y dolor de panza, porque siempre fui una inútil para las matemáticas. Un señor me miró y me ofreció trabajar en 'La huella del crimen' junto a Victoria Abril. Yo sabía quién era ella, pero del director, ni puta idea. Tenía 14 años, mamá decía 'No hables con desconocidos' pero le acepté el teléfono. Fuimos, me tomaron una prueba, trabajé y me gustó. El último día pregunté '¿Ya se acaba? Quiero seguir'. Y hace 30 años que sigo".
"De mi etapa de sex-symbol, una vez me pasó algo raro con un admirador. Es una historia muy tierna. El chico estaba internado en un psiquiátrico. Las enfermeras me decían que tenía dos obsesiones: los planetas y yo. Y que no iba a salir. De modo que hablamos varias veces por teléfono. Cuando salió, tampoco hubo problema".
"La primera vez que vine estaba muerta-muerta de miedo. Primero estuve filmando en Chile, el rodaje fue un horror y encima me hacían la cabeza con Argentina. 'Madre mía, qué será de mí. Pero acá flipé enseguida, me invitaban todas las noches, íbamos a un sitio divino de unas monjitas que nos daban de cenar y luego a un bar, quedábamos borrachos como piojos. Ese fue el rodaje de 'Frontera Sur', en Luján. Cuando 'El niño de barro', en San Antonio de Areco, me dieron una casa, y llené de perros callejeros el jardín. Los del equipo me daban las sobras del catering todos los días. Y ahora acabo de hacer la comedia 'Sin hijos' con Diego Peretti, que ya trabajar con él me hacía una ilusión que me moría".
"No tenemos hijos. Mis hijos son la asociación S.O.S. Galgos, de dos mujeres que recogen perros abandonados, y las campañas de ayuda a la Fundación Vicente Ferrer. Estuve un mes con él y su esposa en la India y sé cómo trabajaba por los niños carenciados. Ja, después de ellos, fui la tercera persona blanca que esos niños veían en su vida. Me tomaban las manos, a ver si era cierto".
También, algunas respuestas rápidas:
"De niña no me regalaban muñecas sino libros, que eso de pequeña es un coñazo, pero después agradeces".
"Adoraba a las dos Hepburn, Katharine y Audrey. Mi película favorita es 'Un camino para dos', de Audrey, pero jamás la haría, porque, por empezar, ya la hizo ella".
"Trabajé con Vicente Aranda, Almodóvar, Ricardo Franco, por suerte los malos nunca me eligieron. ¿Con quiénes quisiera trabajar ahora? Uno se llama Campanella y el otro Rodrigo García ['Con solo mirarte']":
"Amo las giras de teatro, el momento mágico de cada representación, las cenas posteriores, además de mañana duermes, no madrugas. Es maravilloso el teatro".
"Dicen que sólo se puede actuar desde la verdad y la honestidad. Yo añado desde el sentido común. Construyo mis personajes desde el sentido común".
"Entre un personaje maravilloso de un guión flojo, y un guión excelente donde no parece que pudiera lucirme, siempre, siempre, elijo el guión".
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