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Riesgo argentino cae más que el de vecinos

El apetito por los activos de la región se plasmó también en le mantenimiento de la tendencia de apreciación de las divisas (además de ganancias accionarias), y la curva de rendimiento de la deuda pública de cada país respondió más a factores domésticos. Esto fue posible gracias a las mejores perspectivas económicas en EE.UU., la llegada de alentadores balances de empresas en Wall Street y las favorables colocaciones de deuda de los países de la periferia de la eurozona. Todo ello se tradujo en una mayor demanda por bonos y acciones latinoamericanos y terminaron contagiando a las principales divisas de la región, que ganaron terreno frente al dólar, a pesar de las medidas de intervención cambiaria lanzadas por algunos países. Sólo la Argentina y Colombia estuvieron al margen de este proceso en el que en el primer caso el tipo de cambio se mantuvo estable y en el segundo se depreció un 0,2%. En el balance de un año, el peso argentino es el que más se depreció (4,7%), seguido por el peso chileno, con un 0,4%. En cambio, el real se apreció un 5,1%; el peso mexicano, un 4,9%, y un 4,8% el colombiano; el nuevo sol peruano lo hizo un 2,3%. En este contexto, según datos de Bloomberg y Datastream, se destacaron el peso chileno y el peso mexicano, que ganaron contra el dólar un 1,3% semanal, y el real brasileño, con una apreciación del 0,3%. En el caso de Chile y de Brasil jugó a favor el ingreso de capitales por encima de las recientes medidas de intervención cambiaria anunciadas.
También en ambos casos, los rendimientos de los papeles de la deuda están influidos por las expectativas de la política monetaria (subas en las tasas de interés). Al respecto, los analistas del BBVA advierten que en el mercado aún hay dudas de si mayores tasas de interés en algunos países (como amenazan varios bancos centrales) no podrían exacerbar los flujos de capitales hacia ellos, restando eficacia a las medidas de intervención cambiaria. De todos modos, el Banco Central de Chile sorprendió al no subir las tasas, a pesar de que la encuesta de expectativas de inflación mostró un aumento. La lectura del mercado es que fue una señal de compromiso con la defensa de la competitividad del peso.


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