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Riesgo de parálisis en Francia por crisis de las jubilaciones
Podían verse ayer largas filas de autos en las estaciones de servicio de toda Francia que todavía contaban con combustible para vender (izquierda). El sábado se produjeron nuevas protestas contra la reforma jubilatoria de Nicolas Sarkozy (arriba) y mañana se espera un nuevo paro con movilización.
Anoche comenzaban los camioneros a bloquear rutas y caminos, al tiempo que los sindicatos ferroviarios ultimaban la huelga que tendrá lugar hoy. Se suman a ellos los paros de los trabajadores de refinerías que realizan desde la semana pasada.
Sarkozy prometió no ceder durante los meses de oposición a su plan de elevar la edad jubilatoria dos años, a 62 para acceder a la mínima y a 67 para la total. Sin embargo, los poderosos sindicatos, que tienen un historial de detener reformas pro mercado, no se resignan y prometieron seguir en su cruzada. Las manifestaciones antimercados fueron convocadas para mañana, y prometen ser masivas, ya que en las últimas semanas se registraron protestas con millones de personas, entre trabajadores y estudiantes. La última marcha tuvo lugar el sábado.
«Si no hacemos nada, el sistema explotará», alertó el ministro del Interior, Brice Hortefeux, a la emisora de televisión LCI, defendiendo la reforma. El Gobierno cuenta con mayoría para que el Senado ratifique lo decidido por la Cámara baja, aunque la pelea excede el conteo de votos. La oposición apela a presentar enmiendas y a prolongar el uso de la palabra, de modo de forzar una nueva postergación a una reforma razonable.
A la puja previsional se suma el forcejeo por el abastecimiento de combustible. A causa del boicot de los camioneros y los empleados de refinerías, las estaciones de servicio se están secando.
«El derecho a huelga no es el derecho a evitar el acceso a los depósitos de combustible. Este es un acto ilegal», advirtió el primer ministro, François Fillon, en TF1. «No dejaré que este país sea bloqueado. No dejaré que la economía francesa se ahogue por un bloqueo a los suministros de combustible», agregó (se verá hoy si como expresión de deseos).
Los automovilistas que se apresuraron a comprar nafta dejaron sin reservas a estaciones de servicio de todo el país, pese a que muchas esperaban nuevas entregas para hoy. La petrolera Total dijo que 350 a 400 de sus expendedoras sufrían problemas de suministro. «Combustible agotado» se leyó ayer en carteles en muchas estaciones.
La cámara de la industria petrolera UFIP advirtió que las huelgas registradas desde el martes en las 12 refinerías de Francia podrían causar graves problemas de suministro para mediados de semana, lo que podría obligar al Gobierno a utilizar sus reservas de emergencia.
Se reportó que otras estaciones elevaron los precios del producto restante. Un clásico, así como las amenazas del Gobierno de castigar a quienes especulen con aumentos.
Una escasez podría afectar al transporte con mayor severidad si los camioneros logran bloquear las rutas, deteniendo el paso de los cisterna. El caos podría ser total, ya que los sindicatos ferroviarios detendrían dos tercios de los servicios reguladores y la mitad de las frecuencias de alta velocidad, según anunciaron.
El ministro del Transporte, Dominique Bussereau, disipó los temores de que el aeropuerto internacional Roissy Charles de Gaulle se quede sin combustible en las próximas horas.
Agencias Reuters, AFP y ANSA


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