3 de julio 2017 - 00:00

Río: residentes de favelas exigieron paz

Marcharon por la emblemática playa de Copacabana. Denunciaron torturas y ejecuciones sumarias cometidas por efectivos policiales.

CANSANCIO. Los habitantes de las favelas denunciaron también la ausencia del Estado en temas como acceso a la salud y la educación.
CANSANCIO. Los habitantes de las favelas denunciaron también la ausencia del Estado en temas como acceso a la salud y la educación.
Río de Janeiro - Centenares de habitantes de las favelas de Río de Janeiro denunciaron ayer, en la turística playa de Copacabana, la multiplicación de muertes de inocentes en las intervenciones policiales contra el narcotráfico.

La manifestación, que se llevó a cabo bajo rachas de lluvias frente al lujoso Copacabana Palace, reclamó igualmente acceso a servicios básicos como cloacas, transportes, salud y educación para esas zonas donde vive un cuarto de la población del Estado de Río de Janeiro.

"Hoy llueve en Rio y llueven balas en las favelas, pero eso no nos impide pedir paz", dijo Delcimar da Costa, presidenta de la Federación Municipal de Asociaciones de Residentes de las Favelas de Rio. "En las favelas los proyectos sociales no existen y las acciones policiales se están agravando", denunció junto a los manifestantes identificados con camisetas con la inscripción: "Las favelas piden paz".

Ciertas mejoras previstas para el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 se abandonaron o se degradaron rápidamente después de esos eventos. Y Río se convirtió en un paradigma de la crisis económica y de los escándalos de corrupción que azotan a Brasil.

Las favelas son teatro además de guerras entre bandas de narcotraficantes por el control del territorio y de acciones de represalias de milicias parapoliciales.

Las intervenciones policiales suelen convertirse en caóticas balaceras, con un tendal de pobladores víctimas de presuntas "balas perdidas".

Maria Quiteria ya desistió de reclamar el reconocimiento de que su hijo, Wesley Daniel Santos Oliveira, de 17 años, fue víctima, según afirma, de una ejecución sumaria en la favela de Jacarezinho, en la zona norte de Río. "Lo mataron de tres tiros" cuando se dirigía al oficio religioso en la iglesia evangélica a la que pertenecía, contó.

Amnistía Internacional (AI) y otras organizaciones de defensa de los derechos humanos vienen denunciando el uso de la tortura y la multiplicación de ejecuciones sumarias por las fuerzas de seguridad que, a su vez, hacen valer la alta peligrosidad de su trabajo. En lo que va de año, unos 80 policías fueron abatidos en el Estado de Rio.

Las Policía de Río realizó el jueves una vasta operación para detener a casi un centenar de agentes cómplices de los narcos, a quienes ofrecían protección o les vendían armas a cambio de sobornos.

Para Marcos Valerio Alves, presidente de la favela do Alemao, una de las más afectadas por la violencia estos últimos meses, "hay que pensar en la violencia como un todo".

"La falta de guarderías es una forma de agresión, la falta de canalizaciones es una forma de agresión, no tener trabajo, no tener educación, no tener ocios, también", afirmó.

Agencia AFP

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