17 de noviembre 2014 - 00:00

Roger: “Cuando elijo una canción nueva, debe emocionar”

Elena Roger: “En una canción nueva no hay memoria emotiva en el público. Quienes la oyen deben hacer la tarea extra de descubrir sus imágenes.  El secreto está, finalmente, en las canciones, en sus letras. Por eso, cuando elijo una canción que nadie ha cantado, ésta tiene que emocionar”.
Elena Roger: “En una canción nueva no hay memoria emotiva en el público. Quienes la oyen deben hacer la tarea extra de descubrir sus imágenes. El secreto está, finalmente, en las canciones, en sus letras. Por eso, cuando elijo una canción que nadie ha cantado, ésta tiene que emocionar”.
 Elena Roger se hizo un nombre en el país y el mundo con los musicales que protagonizó en grandes capitales. Fue Evita y la Piaf. Fue figura central en "Los miserables", "Mina, che cosa sei?" y "Passion". Incursionó en el cine, fue elogiada por la crítica teatral y festejada por las buenas convocatorias de público. Y todo eso le fue permitiendo dedicarse al placer de hacer discos.

Primero, publicó "Recorriendo el rock nacional" en 2006, en el que recreó temas muy populares del género. Después, en 2008, llegó "Vientos del sur", del folklore al tango pasando por el pop y las músicas de escena. Y, más recientemente, "Tiempo mariposa", una atrevida apuesta, con material poco conocido, de autores contemporáneos como Javier López del Carril (además, su director musical), Lisandro Etala, Lisandro Aristimuño y Lucio Mantel, entre otros. Con eso, circuló hasta ahora por Mar del Plata, Santa Fe, Córdoba, Ushuaia, Rosario y La Plata.

Ahora se prepara para cerrar el año argentino con un concierto en el teatro Ópera Allianz el próximo viernes 21.

Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Cómo llega a "Tiempo mariposa"?

Elena Roger:
No son canciones mías porque todavía no escribo, aunque lo tengo en la cabeza y ojalá algún día pueda hacerlo. Pero lo que resultó es el producto de un trabajo muy arduo que compartimos con Javier López del Carril y Gaby Goldman, que fueron parte del proceso de la elección. Y digo que fue arduo porque estudié cada canción, profundicé en ellas para ver si era lo que yo quería decir. Por eso, no son temas escritos por mí pero, de algún modo, es como si lo fueran. No son canciones que haya escuchado antes en la voz de Mercedes Sosa y por eso me gustaron. Es lo contrario: las busqué, elegí a los autores, las seleccioné, me enamoré de ellas y las hice propias.

P.: En ese sentido, es bien distinto de los dos discos anteriores.

E.R.:
Sí, totalmente. Antes, tuve la oportunidad de cantar cosas de otros también, pero muy conocidas. Había temas de rock nacional que tenía muchas ganas de cantar. Había tango y folklore, que fueron necesidades que me surgieron estando afuera. Había algunas canciones pop o de las obras que hice. "Tiempo mariposa" me llega en un momento diferente también en lo personal. Fui madre, estoy más madura.

P.: ¿Cuánto significaron su éxito con las comedias musicales y el reconocimiento internacional en su posibilidad de hacer discos?

E.R.:
Gracias a que hice "Evita" y otras comedias musicales pude hacer mis discos. De eso no tengo dudas. Ese fue uno de los grandes puntos de quiebre en mi historia, aunque hubo otros. Antes de hacer "Mina, che cosa sei?", por ejemplo, se me reconocía para hacer ensambles, coro; pero ahí pasé al lugar de protagonista en el que yo misma me puse y pasé al frente. "Evita" fue otro salto enorme, y después "Piaf". Eso hizo que pudiera darme el lujo de llegar a gente que quizá nunca hubiera escuchado estas canciones, o rock nacional, porque vienen a escucharme a mí más allá de lo que cante. Y claro, siempre van a pedir y a escuchar "No llores por mí Argentina", aunque mezclado desde otro lugar.

P.: Para muchos argentinos, usted fue la "Evita" que compartió cartel con Ricky Martin en Nueva York.

E.R.:
Lo sé. Pero "Evita" en Broadway no fue lo más grande que me pasó. Hacerlo en Londres antes fue más intenso. Era la primera vez que salía tanto tiempo fuera, sola, con el idioma, con el tema de la Guerra de las Malvinas. Viví emociones muy fuertes. Los ingleses siempre tuvieron un gran respeto conmigo, por nuestra cultura. Había un momento muy emotivo cuando, en el final, con Evita muerta, los cantantes y los bailarines pasaban frente a nuestra bandera. Lo digo ahora mismo y me emociona porque me mostraba que, en definitiva, somos todos hermanos. Fue un entrenamiento increíble. Llegué muy inconsciente, fui recibida como una estrella. Hacerla después en Nueva York ya era hacerlo de vuelta. Era más grande, con otra cabeza, más cómoda con el idioma.

P.: ¿Es muy distinta la tarea de la actriz-cantante que la de la cantante a secas?

E.R.:
En las comedias canto desde un personaje; esa es la diferencia fundamental. Cuando hacía "Piaf", por ejemplo, creí estar oyendo su voz. Estaba tan tomada por ella, la obra estaba tan bien hecha, tan bien dirigida, con una música tan maravillosa, que me compenetraba muchísimo al punto de sentirme ella. En los recitales soy yo. Es distinto y es lindo porque le canto a la gente desde mí. Si me equivoco puedo pasar de largo; estoy como en el living de casa. Soy yo sin careta.

P.: Y ya como cantante terminó atreviéndose con repertorios no conocidos.

E.R.
: Es mi necesidad de ahora. Cuando uno canta algo que nadie conoce lo puede hacer como quiera porque nadie va a comparar, ni va a saber si uno se equivocó en la letra o la melodía. La contraparte es que esas canciones no están en la memoria de nadie. Si canto "Las cosas tienen movimiento", de movida habrá mucha gente que se va a emocionar, porque la viene haciendo Baglietto desde hace un montón y se escuchó miles de veces. Pero si canto "Vida" de Sebastián Irigo, "El tiempo de los mares" de Lisandro Etala o "Flores" de López del Carril todas en "Tiempo mariposa"-, nadie las puede recordar; tendrán que hacer la tarea extra de descubrir esas imágenes. El secreto está, finalmente, en las canciones, en sus letras. Siempre elijo aquellas que tienen algo que puede emocionar.

P.: ¿No la complica estar interpelando constantemente a públicos diferentes?

E.R.:
Al contrario, me divierte. Pienso que los artistas tienen que tener la libertad de expresarse como quieran; y ése es el camino que busco. Tenemos la posibilidad de hacer volar y soñar a la gente, llevarlos a lugares de imaginación y relax, trasladarnos a nuestro mundo. Cómo no vamos a darnos esa posibilidad de jugar. El único problema es cómo equilibrar la necesidad de vivir con ese placer por el juego. Ahora estoy en eso de tomar riesgo, de ofrecer un material bueno, de mostrarles una música distinta. Afortunadamente, no me está yendo mal. Aunque nunca pierdo de vista que la gente me conoce de otras cosas.

P.: ¿Ser madre de una hija pequeña complica su trabajo?

E.R.:
El haber hecho el disco y presentarlo es una gran locura porque mi hija tiene poquito más de un año; es muy chica todavía. Pero tuve la posibilidad de tenerla siempre conmigo. Yo paso mucho tiempo en casa; la parte de oficina la hago desde ahí. Si no, se queda con mi mamá. Finalmente, quizá sea más fácil que si yo trabajara en una oficina.

P.: ¿Cómo plantea estos recitales de presentación?

E.R.:
Las canciones de "Tiempo mariposa" fueron madurando de a poco. Empezamos a salir de gira estando yo todavía embarazada. En ese tiempo hacíamos cuatro temas de los que hoy conforman el disco. Fue como una especie de prueba. Ya con el álbum terminado, fuimos poniendo cada vez más de las canciones. Pero igualmente, incluimos muchas otras cosas. No puedo dejar de hacer "Barro tal vez" o "Las cosas tienen movimiento", ni alguna canción de "Evita". En lo formal, me acompañan mi director Javier López del Carril en guitarras, Carlos Britez en piano y acordeón, Osvaldo Tabilo en batería, Andrés Dulce en bajo y Chistine Brebes en violín.

P.: ¿Y después del Ópera?

E.R.:
Iremos a Madrid a presentar el disco y el año que viene seguiremos haciéndolo en la Argentina, en ciudades en las que no estuvimos todavía como Neuquén, San Juan y Bahía Blanca.

Entrevista de Ricardo Salton

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