• PARTICIPARON VEINTE IMPORTANTES GALERÍAS, DIEZ DE ELLAS DE LA CIUDAD ANFITRIONA, Y SEIS PORTEÑAS El Centro de Expresiones Contemporáneas albergó notables obras durante tres días.
Microferia ii. Volvió a realizarse en Rosario un acontecimiento que convocó aun más público que el anterior.
Rosario - La MicroFeria de Arte II acaba de cerrar la breve y buena edición de 2018 a cargo de Roberto Echen, artista, docente, curador y funcionario de la Secretaría de Cultura y Educación Municipal. Aunque se escuchen reclamos con el lema "Compromiso", la Feria es gratuita para los galeristas y el público. Un caso tal vez único en el mundo. Pero el "compromiso" real que asumen los expositores consiste en la selección con criterio curatorial del arte que muestran y en formular esta idea por escrito en un texto del pulido catálogo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ubicado frente a un Paraná crecido y torrentoso, el inmenso edificio industrial del Centro de Expresiones Contemporáneas albergó entre el miércoles y el viernes últimos a diez galerías rosarinas (Diego Obligado, Crudo, Gabelich Contemporáneo, Estudio G, Subsuelo, Darkhause, La Raíz, Román Rivoire, On Gallery y Proyecto Carambola); seis de Buenos Aires (Constitución, El Mirador, Piedras, Granada, Acéfala y UV); dos de Córdoba (El gran vidrio y The White Lodge), una de La Plata (Búm), una de San Miguel de Tucumán (Borde), y un público que a pesar del mal tiempo fue numeroso.
Con la llegada de los coleccionistas cordobeses, buenos conocedores de la producción rosarina, comenzaron las ventas. Esa noche el artista y cantante de Tacuarembó, Dani Umpi, abrió la fiesta con su actuación. En el recorrido se advertía un nivel de calidad parejo y sin deslices, aunque por diversas razones había obras que se destacaban, como los retratos de Majo Arrigoni. La serie de imágenes tomadas con la webcam y transportadas de la pantalla a la tela, ostentan un misterioso aire de familia y una intrigante identidad. Estaban además, las buenas pinturas de los maestros rosarinos como Mele Bruniard y Eduardo Serón y de los contemporáneos Leandro Yadanza, Susana Gamarra o Maite Acosta. Laura Echenique presentó la intimidad de sus dibujos y Mariana De Matteis, la intensidad de unas esculturas donde conjuga el trabajo de investigación con la creatividad.
El predominio del arte de Rosario y la presencia de artistas tucumanos determinó una estética especial reconocible. Hay rasgos que de un modo distanciado remiten al arte bello y feliz surgido durante los años noventa en el porteño Centro Cultural Rojas. Institución que extendió su influencia estética a la Universidad de Tucumán y a los artistas de Rosario. Ha pasado el tiempo desde entonces. No obstante, las dictaduras del arte conceptual y el político, no han logrado desterrar el brillante resplandor de las cuentas de colores de Román Vitali, ni las dulces expresiones del tucumano Sandro Pereira. Hoy, renovadas y con la frescura de las nuevas generaciones traen de vuelta no sólo la belleza del oropel, sino además la ternura. Sentimiento que está presente en los gatitos de cerámica de Noelle Lieber acurrucados sobre una tanda de buenos libros, y también en los conmovedores conejos amarillos de Alejandra Tavolini, sabiamente ubicados sobre el cemento del piso.
La libertad los rosarinos para servirse de los recursos decorativos y ornamentales, es producto de la poderosa influencia que ejerció desde su fundación en 2004, el Macro, el primer Museo de Arte Contemporáneo de la Argentina, poblado por obras compradas y donadas de los años 90. Como bien se sabe, los museos son las escuelas más persuasivas.
Rosario está repleta de intelectuales y la MicroFeria presentó su Espacio editorial, un homenaje a Graciela Sacco, charlas de café y la proyección las películas dirigidas por el exitoso Adrián Villar Rojas. Luego, para encontrar las obras de Diego Vergara, Max Cachimba, Daniel García, Laura Glusman, Gastón Herrera, Javier Carricajo o Fabiana Imola, había que recorrer las galerías o talleres dispersos por la ciudad.
El arte aquí siempre ha sido importante. Desde los hermanos Guido, Berni, Fontana, Grela, Schiavoni, Iommi, Piccoli, Raúl Domínguez, y más tarde Juan Pablo Renzi, Norberto Púzzolo, Graciela Carnevale, Noemí Escandell, Carlos Trilnick y Claudia del Río; todos ellos figuras ineludibles para el arte argentino.
Dejá tu comentario