21 de junio 2011 - 00:00

Rosario: la campaña se coló en el Día de la Bandera

Hermes Binner, Cristina de Kirchner y Miguel Lifschitz, en una jornada incómoda por la mixtura entre la recordación histórica y los aires electorales.
Hermes Binner, Cristina de Kirchner y Miguel Lifschitz, en una jornada incómoda por la mixtura entre la recordación histórica y los aires electorales.
Santa Fe - Cristina de Kirchner encabezó ayer el acto central por el Día de la Bandera en la ciudad de Rosario, en una ceremonia donde cobró protagonismo la campaña electoral.

De hecho, sólo contó con el discurso presidencial, ya que el gobernador socialista -y candidato a la Casa Rosada por el Frente Amplio Progresista- Hermes Binner se llamó a silencio en el palco, ante el tono «partidario» y por momentos agresivo -fue silbado- que le imprimió la muchedumbre de militantes K, con abundantes banderas y pancartas de agrupaciones políticas afines al Gobierno, que se volcó frente al Monumento a la Bandera.

En su discurso, la Presidente reclamó un «cambio de actitud» para lograr la unidad en la política argentina y evitar los «puños crispados», y más allá de remarcar logros de su gestión no hizo referencia a las definiciones que se aproximan respecto de las candidaturas, incluida la suya por la reelección.

Ante cerca de 30 mil personas, pese al mal tiempo, la jefa de Estado también anunció que dispuso por decreto que la bandera argentina deberá ondear de modo permanente en todos los edificios públicos.

Fue una postal a todas luces atípica para este evento, todo un clásico del enclave socialista. El protocolo presidencial establecía que sólo Cristina y el gobernador iban a ofrecer un discurso, pero Binner finalmente desistió de participar activamente en un acto con características «partidarias» y no «institucionales», según lo aseguraron desde su entorno.

En cambio, desde el Gobierno nacional atribuyeron la cancelación del discurso de Binner a la falta de tiempo y a la lluvia.

Impacto

Lo cierto es que la fuerte movilización de militantes K a favor de Cristina impactó en los dirigentes socialistas subidos al palco, e incomodó a la propia Presidente, quien al comenzar su discurso pidió a militantes K que «enrollen» las banderas.

En la previa a la ceremonia, que contó con la presencia de varios ministros del gabinete, Binner había mostrado su malestar por las pancartas kirchneristas ubicadas frente al Monumento a la Bandera. «Es parcializar un hecho que es absolutamente integrador de todos los argentinos», se quejó, y de paso reflotó sus cuestionamientos en torno al menguado envío de fondos nacionales a la provincia. «No hemos generado crispación, violencia, ni situaciones de enfrentamientos difíciles de solucionar y hemos generado una política no clientelar», sostuvo además, respecto de su gestión en la provincia.

El palco, en tanto, tuvo fuerte impronta electoral: además de pegotear a Cristina con Binner, que se medirán en las presidenciales, cobijó a dos candidatos a gobernador para las elecciones del 24 de julio

-Antonio Bonfatti (Frente Progresista) y Agustín Rossi (Frente Santa Fe Federal)- y a las cabezas de lista de diputados nacionales y provinciales justicialistas, Omar Perotti y María Eugenia Bielsa, respectivamente.

Críticas socialistas

Tras el acto, se apilaron las críticas socialistas. «Cuando yo ingresé al palco me insultaron porque se confunde un acto de todos con un acto partidario; por el bien de todas las familias que estaban allí es mejor que haya hablado sólo la Presidenta y que cada uno saque sus propias conclusiones», disparó Bonfatti.

Coincidió el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz: «Binner decidió no hablar y me parece que fue lo mejor por el cariz que había tomado el acto», dijo, además de denunciar que «desde los días previos había una convocatoria política dirigida a los partidarios de la Presidente». «No sentí hostilidad hacia el gobernador, aunque sí mucho cariño a la Presidenta», aseguró, en cambio, Bielsa.

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