"Falta muy poco para que superemos la pobreza extrema", dijo la mandataria al anunciar una nueva ampliación de los programas sociales. "Conseguimos desde junio de 2011, cuando lanzamos el plan Brasil sin Miseria, hasta hoy, que firmo esta nueva ampliación de los beneficios, retirar a 22 millones de brasileños y brasileñas de la miseria", sostuvo.
La presidenta consideró que éste es "un hecho diferente de lo que está sucediendo en el mundo", donde países que eran líderes en bienestar social están reduciendo los derechos laborales y beneficios sociales de sus ciudadanos. Rousseff llegó al poder en enero de 2011 con el compromiso de acabar con la miseria en este gigantesco país de 199 millones de habitantes, sexta economía mundial, pero también con una enorme brecha entre ricos y pobres.
Para remediar una situación que ya había sido comenzada a revertir en el Gobierno de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, Rousseff implementó hace dos años con la ayuda a los 5.556 municipios del país lo que ha denominado como "búsqueda activa" de personas indigentes. Ahora el objetivo es identificar a quienes continúan por debajo de la línea de pobreza y que por cualquier motivo, principalmente por falta de información, no se han sumado al programa.
Los programas de transferencia de renta conocidos como Bolsa Familia, impulsados por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva desde 2003 y que incluyen programas sanitarios y educativos, "aliviaron mucho la pobreza" en Brasil, integrando a millones de personas, pero "en 2011 todavía 22 millones continuaban en extrema pobreza", indicó por su parte la ministra de Desarrollo Social, Tereza Campello.
Brasil sin Miseria se ha centrado en garantizar que todas las familias inscriptas en los programas sociales del Gobierno alcancen una renta per cápita mínima de 70 reales, o 1,25 dólar por día, considerada internacionalmente como el umbral de la extrema pobreza. No obstante, la apreciación del real y el costo de vida en Brasil ponen en duda para algunos observadores que un ingreso de 70 reales per cápita elimine la indigencia en el país.
De acuerdo con el esquema gubernamental, si un individuo cuenta con un ingreso de 30 reales, el Estado le otorgará el saldo restante para alcanzar los 70, destacó el diario Folha de Sao Paulo. Así, una familia de cinco integrantes considerada de extrema pobreza recibirá una ayuda de hasta 350 reales por mes. Fue precisamente este periódico el que el fin de semana pasado reveló la cifra de brasileños que son ajenos a todo tipo de asistencia social.
La ministra explicó que existen aún unas 700.000 familias (unos 2,5 millones de personas, cifra coincidente con la informada por el principal diario de San Pablo) que viven en la miseria pero están fuera de los programas sociales, porque viven en áreas remotas del país, como la selva amazónica, y también en las periferias de las grandes ciudades del sur y el sureste. "Nuestro objetivo es localizar a esas personas en el tiempo que tenemos" de gobierno, que concluye en 2014, señaló.
Rousseff afirmó que Brasil construyó "la tecnología social más avanzada del mundo, capaz de enfrentar el hambre, combatir la miseria y disminuir la desigualdad" y que está exportando a otros países en desarrollo. Los programas de combate a la pobreza, además de complementar la renta, tienen como prioridad garantizar "acceso a servicios públicos de salud, educación, luz o agua potable o saneamiento", y "llevar oportunidades de empleo a esas familias", dijo a su vez la ministra Campello. Tanto por la inclusión de nuevos beneficiarios como por aumentos y actualizaciones de los valores distribuidos, el presupuesto del Gobierno para el programa de asistencia social Bolsa Familia pasó de 17.300 millones de reales (unos 8.650 millones de dólares) en 2011 a 20.000 millones de reales (unos 10.000 millones de dólares) en 2012. Para este año, el tercero de Rousseff en el poder, se prevé que ese presupuesto subirá a 23.180 millones de reales (unos 11.590 millones de dólares), según Campello.
| Agencias AFP, DPA y EFE; |
y Ámbito Financiero


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