24 de diciembre 2009 - 00:00

Rumania, a 20 años de la caída del dictador comunista Ceausescu

Nicolae Ceausescu, segundos después de haber sido ejecutado el 25 de diciembre de 1989. Su tiranía fue una de las más sangrientas de Europa del Este.
Nicolae Ceausescu, segundos después de haber sido ejecutado el 25 de diciembre de 1989. Su tiranía fue una de las más sangrientas de Europa del Este.
Bucarest - El pequeño hombre canoso yacía sin vida, con las rodillas dobladas. Unos metros detrás de él se encontraba el cadáver de una anciana envuelta en un abrigo color beige.

La televisión rumana difundió estas imágenes del matrimonio dictatorial de Elena y Nicolae Ceausescu en el patio del cuartel de Târgoviste en Bucarest en la Navidad de 1989. Los nuevos dirigentes en torno de la figura de Ion Iliescu, fiel a Moscú, quisieron demostrar así que habían puesto fin a la dominación del «genio de los Cárpatos», según gustaba Ceausescu que lo llamaran los intelectuales afines.

Sin embargo, pese a todo el odio que afloró entre el pueblo hacia el dictador, su ejecución conmocionó entonces a muchos rumanos, y constituye hasta hoy el momento más delicado de la transición del país hace 20 años.

Tres días antes, el 22 de diciembre, los Ceausescu, que entonces tenían 71 y 70 años, habían huido en helicóptero de la masa de manifestantes en Bucarest a Târgoviste. Lo que no sabían es que desde ese momento eran presos de quienes antaño fueron sus más fieles colaboradores. El Ejército, que hasta hacía poco todavía había disparado contra manifestantes, se puso del lado de los rebeldes.

En Târgoviste tuvo lugar un rápido proceso secreto, que no obstante nada tenía en común con las normas de un Estado de derecho. El propio Ceausescu dijo: «También nos podrían haber fusilado sin esa farsa». La sentencia de muerte estaba prevista desde el primer momento, según había decidido el grupo Iliescu. En el proceso el matrimonio no contó con una verdadera defensa. El «abogado» sólo repitió los puntos de la acusación de forma aún más vehemente.

A los Ceausescu se los acusó de «genocidio» y de «destrucción del espíritu rumano», cuando habrían bastado cargos más concretos como abuso de poder y violación de los derechos humanos para fundamentar la acusación. Además del terror político que sembró, bajo la dictadura de Ceausescu los rumanos también tuvieron que padecer pobreza y frío, a raíz del riguroso plan de ahorro del déspota en los años 80, a costa de la población a fin de hacer frente a la deuda exterior.

El 25 de diciembre de 1989 a las 14.50 (local), unos minutos después de que el tribunal secreto dictara sentencia, las balas perforaron los cuerpos del matrimonio dictatorial. Tres paracaidistas del Ejército, bajo el mando del coronel Ionel Boeru, formaron el pelotón de ejecución.

Dispararon varias ráfagas con ametralladoras colocadas a la altura de la cintura para que los disparos no fallaran, porque todos estaban demasiado nerviosos como para efectuar tiros certeros. Hasta el día de hoy Iliescu justifica la ejecución de Ceausescu con la supuesta necesidad de evitar un derramamiento de sangre. Mientras Ceausescu viviera, fieles militantes del dictador habrían luchado por su regreso al poder, dijo.

Críticos opinan, sin embargo, que el grupo Iliescu, que el 22 de diciembre se hizo con el poder situándose a la cabeza del «frente para el rescate nacional», simplemente quisieron deshacerse de Ceausescu porque era un testigo incómodo.

Durante la revolución murieron en Rumania 1.116 personas en enfrentamientos callejeros, y 4.089 resultaron heridas, estimó recientemente el Instituto de Bucarest para la Investigación de Crímenes del Comunismo. La mayoría de las víctimas -957 muertos y 2.587 heridos- se produjeron después del 22 de diciembre. Hasta hoy persiste la sospecha de que la toma del poder por Iliescu llevó al momento más virulento de las protestas callejeras.

Por lo general en Rumania es comúnmente aceptado que el comunismo llegó al país por los invasores soviéticos tras la Segunda Guerra Mundial, y que los propios rumanos no tuvieron culpa en la conformación de ese régimen. Por ello no son frecuentes los comentarios como el que apareció recientemente en el diario Adevarul: aunque el comunismo fue una importación de la Unión Soviética, «el ceausismo (el régimen de Ceausescu), la más monstruosa forma del comunismo en toda Europa central y del este, se inventó aquí, tras la retirada del Ejército soviético (1958). Nosotros, los rumanos lo hemos creado».

Agencia DPA

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